El comisario que investigó el 'caso Brouard' acusa al fiscal de "desbaratar" sus pistas

JULIO M. LÁZARO, El comisario Antonio Rosino, ex jefe de la Brigada de Información de Bilbao y primer encargado de las investigaciones del asesinato del dirigente de Herri Batasuna Santiago Brouard, culpó ayer al fiscal Emilio Valerio de haber "desbaratado", con informaciones a la prensa, la entrevista que iban a mantener con un confidente que había facilitado pistas solventes sobre los autores del atentado. El testigo estelar de la jornada fue el ex subcomisario José Amedo, condenado a 108 años por su vinculación con los GAL, quien sacó a relucir la versión de su propio confidente, según la cual el asesinato habría sido obra de, un sector de ETA opuesto a la línea negociadora de Brouard.

Amedo entró pisando fuerte en la sala de Audiencia de Bilbao, donde se juzga a Rafael López Ocaña y Juan José Rodríguez Díaz, El Francés, por la muerte de Brouard. Amedo pasó junto a los bancos donde Jon Idigoras, Tasio Erkizia y otros dirigentes de HB siguen las sesiones del proceso. Siguiendo el guión acordado, los representantes de HB abandonaron la sala.En la causa consta que dos testigos vinculados a los GAL, Mohand Talbi y Daniel Femández Aceña, indicaron que el asesinato de Brouard se planificó en una reunión en el hotel Ercilla, de Bilbao, a la que asistieron Amedo y otras personas. A las preguntas del fiscal, Jesús Cardenal, Amedo replicó: "Es absolutamente falso. Yo en el Ercilla sólo he participado en coloquios taurinos". Luego negó conocer a los supuestos participantes en dicha reunión, el empresario Manuel Navascués, el entonces capitán de la Guardia Civil, Rafael Masa, el general Sáenz de Santamaría y el propio Mohand Talbi.

Amedo reiteró en otro momento su inocencia:"Yo nada tengo que ver con los GAL y creo que pronto lo deniostraré".

La confidencia de Amedo

El exsubcomisario no denotó ninguna hostilidad hacia el abogado de la familia Brouard, Txema Montero. A preguntas de Montero, Amedo reprodujo su conocida versión de que un confidente suyo de HB dijo que el asesinato fue obra de un sector de ETA: "Tuve esa confidencia, pero eso no quiere decir que le dé ningún crédito", matizó. Amedo abandonó el edificio por una puerta lateral entre imprecaciones y gritos de "asesino", que le dirigieron miembros de HB.

El comisario jefe de la Brigada de Información de Bilbao, Antonio Rosino, explicó que nada más hacerse cargo de las investigaciones sobre el asesinato recibió una llamada en la Brigada de una persona que nunca ha sabido quién era: "Me dio detalles sobre las armas y el retrato robot que habíamos confeccionado del asesino, que no los podía conocer mas que alguien que hubiera estado metido en el tema. Me dijo que los autores habían venido de Madrid, que sabía quiénes eran".

Rosino añadió que fue autorizado para disponer de cinco millones para el confidente y puso los hechos en conocimiento del juez y el fiscal. Pero el asunto se estropeó "por tina tontería". "Yo tenía que quedar con él en Madrid", prosiguió. "Les dije al juez y al fiscal Emilio Valerio que el tema, se retrasaría un día o dos. Al día siguiente, abro el periódico y me encuentro todas las conversaciones. Valerio había hecho declaraciones en todos los medios. El confidente me llamé, dijo que era tan cabrón como todos los demás y se acabó".

Rosino dijo que entre los detalles que había recibido del confidente, éste especificó que la ametralladora del atentado era en realidad una carabina que disparaba tiro a tiro. Rosino negó que la investigación se truncase porque alguien le advirtiese que estaba tocando "un nervio sensible que llegaba a un miembro de la seguridad del Estado", según la pregunta planteada por el acusador Txema Montero.

Por su parte, el fiscal Emilio Valerio justificó, en una embarullada declaración, su aparición en los medios informativos al haber apreciado un "obstáculo policial" en las investigaciones, por parte de "alguna persona de los servicios de inteligencia que levantó la liebre y espantó la pista a la brigada de Bilbao".

La comparecencia del teniente coronel de la Guardia Civil Rafael Masa, amigo del empresario Luis Morcillo Pinillos, a quien algunos testigos han señalado como inductor del asesinato de Brouard, se saldó con la expulsión de la sala de audiencias de Jon Idigoras, Tasio Erkizia y varios simpatizantes de HB, por llamar "caradura" al testigo. Los dirigentes abertzales habían regresado a la sala al concluir la declaración- de Amedo.

Masa ratificó su íntima amistad con el empresario granadino Luis Morcillo Pinillos, pero no dijo que desconocía su paradero. En un momento de su declaración, crispada en su mayor parte, señaló que podían preguntarle todo lo que quisieran sobre miembros de ETA pero que no sabía nada de delincuentes comunes. De entre el público salió entonces el grito de "caradura" que motivó la expulsión de los miembros de Herri Batasuna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 05 de mayo de 1993.

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