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Editorial:

Cuestion de puntería

LOS VALEDORES políticos de los energúmenos que agredieron a Amparitxu Gastón, viuda del poeta Gabriel Celaya, durante la inauguración de un colegio con el nombre de su marido en Hemani (Guipúzcoa) han pretendido reducir lo ocurrido a una simple cues tión de puntería: fue pura casualidad que los huevos lanzados durante el acto por militantes de Jarrai (juventudes de Herri Batasuna) se estrellaran justamente en el rostro de Amparitxu y en el busto de Celaya... Simplemente, se habrían desviado de su objetivo. En consecuencia, se trataría de entrenar mejor a esos comandos culturales, de sobra conocidos en Euskadi por su analfabetismo político y su ignorancia cultural, para que sigan haciendo de las suyas con el pretexto de la defensa de la lengua y la cultura vascas.Es difícil encontrar mayor muestra de cinismo. Y eso que no puede decirse que escaseen entre quienes son maestros consumados en manipular la realidad y en justificar los hechos más abominables. La agresión a la viuda de Celaya es un acto bárbaro e innoble sin discusión alguna. Así lo han sentido las instituciones, partidos políticos y sindicatos vascos junto con la comunidad educativa de Hernani, que ha manifestado su repulsa por lo sucedido. Salvo, obviamente, quienes han tenido que recurrir a evasivas vergonzantes y cobardes para intentar explicar lo inexplicable. Los huevos lanzados Contra el rostro de la viuda de Celaya y los que han manchado el busto de uno de los poetas más comprometidos durante el franquismo en la lucha por la democracia son un ejemplo de lo que da de sí la ignorancia cuando se mezcla con la intolerancia militante. ¿Qué futuro de libertad quieren para Euskadi quienes aplastan la memoria de quienes tanto trabajaron para que disfruten hoy de ella los propios vascos y todos los españoles?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 1993