Un conductor huye tras atropellar a una mujer en la fiesta de la Autónoma

Para Olga Blasco Sancho, de 24 años, la juerga acabó en tragedia: fue atropellada en el recinto de la Universidad Autónoma cuando, anteanoche, abandonaba la Fiesta de Primavera. "Me arrolló un suzuki de color negro y techo blanco con matrícula de Toledo. El conductor huyó", decía ayer, ingresada en el hospital Ramón y Cajal con un pie y un brazo rotos. Mientras, en el sucísimo campus se escuchaban muchas críticas al festejo masivo, que causó notables daños.

Olga, estudiante de la Escuela Superior de Negocios -centro privado-, había ido con varios amigos a la fiesta del jueves. Su hermana, estudiante de la Autónoma, la había avisado del acontecimiento. "A eso de las doce de la noche ya no había música. Íbamos andando en grupo hacia el coche. De repente sentí un golpe muy fuerte por detrás, a la altura de la cadera. Caí al suelo y vi el suzuki, que me pasó por encima del pie", recuerda postrada en la cama hospitalaria.Olga quedó tendida sobre el asfalto, muy cerca de la guardería. "Estaba muerta de frío y de miedo; muy nerviosa, pero perfectamente sobria, porque no había bebido. Oía a la gente decir que el coche parecía que venía a por nosotros". Otro de sus amigos, también alcanzado por el coche negro, se dolía de un brazo, aunque no sufrió fractura.

La estudiante no recuerda si la ambulancia tardó o no en llegar. En cualquier caso, para ella el lapso fue "una eternidad". "La policía y la gente se portaron muy bien", dice con gratitud. Ayer recibió la visita de un representante del Rectorado. Los padres de Olga recababan datos para presentar denuncia por lo ocurrido. "Perseguiremos al culpable", aseguraban los familiares.

Olga tiene el pie y el brazo izquierdo rotos. La cabeza está vendada para proteger los puntos que precisé. Le duele todo el cuerpo, pero aún le hiere más la actitud del conductor que la atropelló. "Espero que esté mordiéndose las uñas y que se acuerde para toda la vida por haber sido tan cobarde", afirma.

Críticas a la fiesta

La estudiante no entiende que alguien sea capaz de huir así. Tampoco comprende que la nota dominante de la Fiesta de Primavera (organizada por varias asociaciones estudiantiles con apoyo económico del Rectorado para recolectar fondos destinados a actividades culturales) fuera "una borrachera colectiva". Recuerda que, a media noche, "hubo unos cuantos disturbios con la policía". "Algunos empezaron a encender hogueras", añade.Olga, que iba por primera vez al festejo, no es la única crítica. Ayer se escuchaban en el sucísimo campus muchas opiniones negativas sobre la fiesta, a la que acudieron miles de jóvenes -unos 50.000, según el gabinete de prensa- Jardines y aparcamientos eran un paraíso de cristales, papeles, botes y plásticos. Algunos estudiantes y personal contratado al efecto empezaban a recoger los desperdicios.

"Hay toneladas de basura, se han arrancado arbustos y se ha quemado el césped. La estación de Renfe está muy dañada", se lamentaba la profesora María Luisa Bueno. Ella era una de las que planteaban la conveniencia de prohibir la fiesta en el recinto, como ya ha hecho la Universidad del País Vasco. "A lo mejor se puede hacer en otro lado", sugería.

Sin embargo, desde el equipo de gobierno se quitaba hierro al asunto. "Todo estuvo controlado, aunque no esperábamos una afluencia tan masiva de gente", decían. El gabinete de prensa aseguraba que no pasó de medio centenar el número de jóvenes atendidos por intoxicación etílica. No obstante, según Efe, los servicios médicos atendieron a tanta gente que no la pudieron contabilizar.

La Jefatura Superior de Policía, que ayer no tenía constancia del atropello de Olga, informó de la detención de un joven durante el festejo por romper una cristalera y agredir a un agente. Posteriormente fue puesto en libertad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de abril de 1993.

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