Jardín de bonsáis
Hubo avalancha de gente en busca de entradas para ver a Himekami en Madrid. Una de dos: o el dúo japonés es una auténtica maravilla, o bien la promoción que le han hecho durante las semanas previas ha sido excelente. Apuesten por esto último, que hay premio seguro."Espero que ustedes sientan el espíritu de nuestro país", dijeron los Hoshi, un matrimonio que crea atmósferas evocadoras de un Japón ancestral. Sin embargo, instrumentos tradicionales como el koto (cítara), el shakuhachi (flauta de bambú) o el shamisen (laúd) brillan por su ausencia. Todo se resuelve a base de sintetizador.
Al cabo de una hora salieron los Yamaguchi Drums. Ambos se dedicaron a aporrear diversos tambores inspirados en la música sagrada nipona, variando constantemente de fórmulas rítmicas y aderezándolas con sus grititos. Himekami sugiere a quienes acuden a escucharle dejar la mente en blanco y sentirse libre merced a su música contemplativa, que debería reservarse como relajante sintonía de despedida de la programación nocturna de televisión o para amenizar la visita a un jardín
Himekami
Yoshiaki y Etsuko Hoshi (teclados). Yamaguchi Drums: Kiyoshí Sasaki y Asako Nakayama (tambores). Teatro Alcalá Palace. Madrid, 25 de abril.


























































