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¡Vaya pajaro!

La idea de que las aves y los dinosaurios están relacionados data de hace más de un siglo. En 1861, los trabajadores de una cantera situada cerca de Solnhofen, Alemania, desenterraron el fósil de una criatura del tamaño de una paloma. Su estructura ósea y sus dientes eran similares a los de los dinosaurios. Pero, junto a los huesos, la piedra caliza de 150 millones de años en la que había quedado atrapado el fósil había conservado también las marcas inconfundibles de plumas y alas. Finalmente, se decidió que ese Archaeopteryx, como se le llamó, era un animal de transición, relacionado con los dinosaurios, pero muy avanzado en la línea evolucionista que conduce a las aves modernas.Sin embargo, como tantas veces ocurre en paleontología, la historia se fue liando. La confusión empezó en 1964, con el descubrimiento de un terópodo de cuatro metros de largo llamado De¡nonychus, que presentaba un notable parecido con el Archaepteryx, unos 50 millones de años más reciente que éste, pero sin plumas ni alas.

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Y ahora le toca a Mononychus, uno de los frutos de las primeras expediciones occidentales al Gobi mogol. "Asia central presenta probablemente mayor riqueza para el estudio de los dinosaurios que cualquier otra zona del mundo", dice Michael Novacek, decano de ciencias del Museo Americano de Historia Natural.

El Mononychus puede ser el descubrimiento de toda una vida. Este depredador del tamaño de un pavo, con su boca llena de afilados dientes y su larga cola, era bastante parecido a los terópodos. Aun así, dice el paleontólogo Mark Norell, comparte diversas características con las aves modernas: "En el Archaeopteryx, el peroné toca el tobillo. Eso no ocurre en las aves, y lo mismo pasa con el Mononychus. Las aves tienen un esternón en forma de quilla, al que están unidos los músculos que les permiten volar. El Mononychus también tenía un esternón en forma de quilla". Algunos de los huesos del codillo del Mononychus estaban unidos entre sí, otro indicio de adaptación al vuelo.

Por supuesto, hay investigadores escépticos ante esta descripción del Mononychus y la cuestión más amplia de la relación entre dinosaurios y aves. Pero, como los científicos no pueden decidir categóricamente si el Mononychus debe considerarse una ave primitiva incapaz de volar o un dinosaurio, se puede concluir que era ambas cosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de abril de 1993