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Muere un niño de 10 años tras beber whisky y ginebra con otros menores

Andrés Chacón Montes, de 10 años, falleció el martes en el hospital Torrecárdenas de Almería, donde había sido ingresado junto a su primo José Salinas Chacón, de la misma edad. Ambos habían ingerido cantidades indeterminadas de bebidas alcohólicas cuando en compañía de otros dos menores "jugaban a camareros y clientes" en la casa de José. Al pequeño Andrés no le fue practicado un lavado de estómago, sino que tan sólo recibió una transfusión de suero, según sus familiares, que presentarán una denuncia contra el hospital.

Al primo de la víctima sí se le practicó un lavado de estómago, y está perfectamente. Los familiares del fallecido denunciarán al hospital almeriense por negligencia médica.Andrés y José pasaban la tarde del lunes en compañía de Luis López Chacón, de 13 años, y de Marcos Sánchez López, de 10. Los tres primeros son primos y vecinos. Los niños estaban en casa de los abuelos y jugaban en otra habitación aprovechando que ese día no tenían que ir al colegio. Se habían metido en la cocina y estaban sacando cosas para entretenerse, según Andrés Chacón, tío paterno del fallecido.

"Mi madre les oyó trastear y entró a preguntar qué hacían. Le dijeron que iban a jugar a los camareros y clientes, como si estuvieran en un bar". Al poco rato los abuelos volvían a la cocina para vigilar a los nietos. Los niños estaban devolviendo, sus bocas espumeaban y se había dejado caer al suelo. Junto a ellos había algunas botellas de whisky y ginebra casi vacías.

Luis, que era el mayor, se había mareado con el primer trago y se había dedicado a servir a los demás, especialmente a Andrés y a José, que enseguida se sintieron mal. Los familiares trasladaron a los dos niños al hospital.

"Como un perro"

Los pequeños habían ingerido bebidas de alta graduación por separado y combinadas, según dijeron. En urgencias, José Salinas fue sometido al lavado de estómago y tras quedar en observación fue dado de alta a la mañana siguiente. Su primo Andrés recibió tan sólo una transfusión de suero, según su tío, "y se quedó abandonado como un perro hasta la mañana siguiente", según denunció públicamente.Los dos niños volvieron a casa y por la tarde Andrés seguía mareado y descompuesto. El médico de cabecera ordenó su vuelta al hospital de Torrecárdenas donde explicaron el cuadro que presentaba como "efecto de la resaca", según Andrés Chacón. Tres horas después del segundo ingreso, Andrés moría.

El pequeño Andrés era el menor de cinco hermanos y el lazarillo de su padre, vendedor de la ONCE. Según sus familiares, Andrés no habría muerto si se le hubiera lavado el estómago como a su primo, que ya se encuentra restablecido.

Lo sucedido fue "cosa de chicos", según la opinión unánime del barrio, que despidió con emoción y dolor al pequeño Andrés en la tarde del miércoles en una ceremonia fúnebre en la parroquia de San Urbano.

Una nota difundida ayer por el hospital aseguraba que Andrés recibió la atención médica adecuada y que fue dado de alta "tras evaluar las condiciones clínicas y la recuperación del estado neurológico". La nota concluye informando que la muerte de Andrés sobrevino por parada cardiaca secundaria a hipoxia por edema pulmonar y encefalopatía metabólica relacionada con la intoxicación etílica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 1993

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