El PS(O)E
Es posible que el secretario general de UGT, Nicolás Redondo, pueda contribuir a restar algunos votos a su partido, el socialista, en las próximas elecciones. Pero ¿es realmente importante el protagonismo del líder ugetista (y su ya vieja actitud rencorosa hacia Felipe González) para que el Partido Popular se acerque con menos dificultad a las puertas de La Moncloa? En absoluto. Si alguien cree en las influencias políticas de esta clase de personalismos es que no sabe una palabra de cuáles son las causas fundamentales por las que surgen los cambios históricos en las sociedades (en nuestro caso, (de carácter coyuntural, cual es un cambio de Gobierno) y sus complejos e interrelacionados fenómenos. Y eso por más que se vocifere o se escriban los más encendidos y prometedores discursos. Lo único que puede resultar de este tipo de comportamientos es un irresponsable catastrofismo político (cuanto peor lo haga el Gobierno, mejor) que sólo conduce a innecesarios desajustes sociales, perjudicando siempre a los mismos: a los más débiles. Y lo malo es que estas ideas (sin exculpar al Gobierno) van calando no sólo en ciertos círculos sindicales, sino en muchas gentes de la izquierda que dicen querer renovarla.-


























































