El régimen chino prepara el relevo de los últimos líderes de la 'vieja guardia'
El jefe del Estado de China, Yang Shangkun, de 86 años, y el presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento chino), Wan Li, de 77, dejarán sus cargos para dar paso a una nueva generación de líderes más jóvenes, según informaban ayer los medios de comunicación chinos. El traspaso formal del poder será realizado ante la Asamblea Nacional, que hoy comienza en Pekín para debatir la política de reformas económicas y la apertura del régimen.
Las sesiones de la Asamblea china, que se celebrarán en el Gran Palacio del Pueblo, situado cerca de la plaza de Tiannanmen, se prolongarán durante 17 días. Los 2.978 delegados elegirán a los nuevos dirigentes del Estado y del Gobierno chinos.Yang y Wan son los dos últimos miembros de la vieja guardia de revolucionarios chinos que desempeñan altos cargos. Un tercer miembro relevante de esa generación, el vicepresidente Wang Zhen, murió el viernes pasado. Se espera que Yang sea reemplazado por Jiang Zemin, quien, además, conservará su actual cargo de secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh).
Wan será sustituido por Qiao Shi, miembro del poderoso Comité Permanente del Politburó del PCCh y hasta hace poco jefe de la seguridad del país.
En el régimen chino, el rango formal del cargo no confiere necesariamente poder en la política del país, en la cual líderes ya retirados siguen mantiendo entre bambalinas un importante control de la situación a través de sus alianzas personales. El ejemplo más destacado es Deng Xiaoping, de 88 años, el dirigente más poderoso de China sin ostentar ningún cargo en la estructura del Estado ni en el propio PCCh.
Los relevos de Yang y Wan suponen un paso fundamental en la campaña desarrollada por Deng para colocar al frente del poder a una generación más joven que impulse su política de reformas hacia una economía de mercado al estilo capitalista después de su muerte.


























































