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Crítica:

Taoismo con cerdas

Sergio Caballero

Galería Antonio de Barnola. Palau, 4. Barcelona. Hasta el 27 de febrero. Sala Montcada de la Fundació La Caixa. Montcada, 14. Barcelona. Hasta el 28 de febrero.

Nacido en Barcelona en 1966, Sergio Caballero pertenece a una generación de artistas para los que no existe división entre arte popular y Arte en mayúsculas. Músico, pintor y actor, Caballero es miembro del grupo musical Jumo y del grupo teatral Los Rinos, y ha grabado discos y orquestado diversos espectáculos y coreografías. Este mes presenta un grupo de pinturas en la galería Antonio de Barnola y su primera "escultura monumental" en la sala Montcada. Ambas exposiciones están marcadas por un histrionismo irónico y un gusto por el kitsch que comparte, por citar a alguien cercano, con un artista como Carlos Pazos.Con sus pinturas, Caballero se ríe del culto a la personalidad en el mundo del arte y del valor de la firma por encima de la obra en sí, aunque abundando en eso mismo para beneficio propio.

Mercadillos y basureros

El rasgo más notorio de la exposición es el nombre de pila del artista cubriendo la casi totalidad de la superficie de unas obras creadas por otras personas. Pero el arte de Caballero no es meramente conceptual. En primer lugar, existe un proceso de selección previo en el que el artista recorre mercadillos, basureros y anticuarios para conseguir un cierto tipo de cuadros de muy escaso valor artístico y monetario, y en segundo lugar, Sergio Caballero manipula lo seleccionado: recorta los lienzos, los superpone o los pega a otros, los cubre de pintura, e incluso añade otros elementos como trozos de césped artificial y flores de plástico y conchas. El resultado es más interesante cuando es mayor la simbiosis entre original e intervención, aunque hay que denostar la pretenciosidad de los marcos utilizados.

Más espectacular y novedosa en su producción es la pieza con la que Caballero contribuye, ilustrando el tema de la ironía, al ciclo de exposiciones que la comisaria Rosa Martínez organiza para la Fundación La Caixa bajo el título 5 valores para el próximo milenio.

El resultado es una imagen inolvidable, una gran esfera terrestre, pintada adrede sin virtuosismo, y penetrada en tres lugares equidistantes por las cabezas de tres cerdas disecadas y dispuestas radialmente sobre un pedestal cilíndrico de aspecto circense. Los anos de los animales son mirillas que nos permiten, al agacharnos, contemplar una misma acción de significado esotérico y protagonizada por Caballero, en tres pantallas de vídeo ocultas por el mencionado globo terráqueo.

Sergio Caballero se inicia, pues, en aventuras de mayor aliento, dentro del terreno de las artes visuales, atreviéndose con temas políticos -las tres cerditas en la Cumbre de la Tierra- y otros vagamente metafísicos -utiliza símbolos taoístas en la acción registrada en el vídeo- Y todo cumpliendo a la perfección el requisito impuesto por su comisaria: mostrar, siguiendo a Proudhon, la ironía como instrumento irresistible de progreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de febrero de 1993