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El policía Duce exculpa del asesinato del diputado Muguruza a Saenz de Ynestrillas

El policía Angel Duce, procesado por el asesinato del diputado de Herri Batasuna (HB) Josu Muguruza, exculpó ayer a Ricardo Sáenz de Ynestrillas de su participación en este crimen, perpetrado el 20 de noviembre de 1989 en el hotel Alcalá, de Madrid. Durante el juicio por este caso, iniciado ayer en la Audiencia Nacional, Duce manifestó que con él actuaron otras dos personas cuya identidad se negó a revelar alegando que no suponen ningún peligro para la sociedad. Otra cuarta persona, que inicialmente iba a intervenir, "se lo pensó mejor" y abandonó el proyecto, según el testimonio de Duce.

La vista oral se inició a las 10 de la mañana, media hora después del horario previsto, debido al retraso en ser conducido desde la prisión uno de los procesados. En el banquillo de los acusados, tras los cristales blindados, se sentaron los policías Ángel Duce y José Hernández Bartolomé en unión de Ricardo Sáenz de Ynestrillas, hijo de un comandante asesinado años atrás por un comando de ETA. En otro banquillo lo hicieron el joyero Antonio López y Yolanda González Belmonte, que están en libertad provisional.El tribunal que juzga la causa está integrado por su presidente, Francisco Castro Meije, y los magistrados Ventura Pérez Mariño y Agustín Lobejón. Los fotógrafos de prensa no tuvieron acceso a la sala, debido a que sólo Duce y Sáenz de Ynestrillas no se oponían a ser retratados, mientras que el resto de los procesados deseaban mantener su intimidad.

La lectura de las conclusiones del fiscal, los acusadores y los defensores se prolongó durante una hora y media. Posteriormente se leyeron dos cartas de Duce -una escrita el 9 de marzo de 1991 y otra el 23 de junio de 1992- en las que él asume toda la responsabilidad y exculpa a sus compañeros de banquillo, calificando de 11 rosario de absurdeces" las manifestaciones del policía Juan Viriato García Vidal, que actuó como topo en las investigaciones policiales.

"Algo muy gordo"

A preguntas del fiscal, Duce manifestó que tras el brutal atentado cometido por ETA contra el cuartel de la Guardia Civil donde resultaron muertos varios niños, se dio cuenta de que el terrorismo "era un problema nuestro que nadie iba a resolver". Paralelamente, decidió "hacer algo muy gordo" para impedir que el Gobierno volviera a reanudar conversaciones con ETA. De esa forma, empezó en 1989 a colocar bombas contra Ayuntamientos que apoyaban el movimiento etarra, seleccionando los objetivos "a través de informaciones aparecidas en la prensa".

Sobre el atentado planeado contra el abogado Fernando Salas, ya fallecido, Duce declaró: "Yo sólo pretendía asustarle, no matarle. Si hubiera querido asesinarle, lo hubiera hecho, igual que hice en el hotel Alcalá". Negó que en esa acción le acompañase Sáenz de Ynestrillas y también aseguró que no había existido el segundo atentado frustrado que se le imputa contra este abogado.

El procesado explicó que la idea de atentar contra dirigentes de HB surgió "tiempo atrás", pero empezó a materializarse cuando un compañero que había pertenecido a la Brigada de Información Interior le comentó en el funeral por un policía en Moratalaz que los parlamentarios de HB se alojaban en el hotel Alcalá siempre que venían a Madrid. Compró por 70.000 pesetas un revólver a Jesús Zaldívar de Velasco y una pistola al joyero Antonio López.

Como el asesino de Sadat

En el atentado iban a participar inicialmente cuatro personas, pero una de ellas se rajó. Los tres restantes fueron hasta el hotel y uno de ellos se quedó en el coche, mientras que Duce y otro, que él asegura que no era Sáenz de Ynestrillas, entraron al local. Duce manifestó que su objetivo era Tasio Erkizia, pero al reconocer a Iñaki Esnaola dispararon contra él, causando la muerte al diputado Josu Muguruza. "Actué como el asesino de Anuar el Sadat [presidente egipcio], rápidamente y sin dar tiempo a reaccionar" a los servicios de seguridad que pensaba que debía haber en el hotel.

Duce, que en todo momento contestó con serenidad y aceptación de que le "van a caer más de 100 años" de prisión, eximió de responsabilidad a todos sus compañeros, especialmente a Sáenz de Ynestrillas. "Con él nunca he hablado de política", dijo, "y el cartel de ultraderechista que tiene no se de dónde le viene; él es una persona enteramente normal".

El policía reconoció que usó el coche de la madre de Sáenz de Ynestrillas para desplazarse a Deba (Guipúzcoa) a colocar un petardo en la cafetería de los padres de la diputada abertzale Itziar Aizpurua. Pero negó que le acompañase Ricardo Sáenz de Ynestrillas. Según dijo, ambos llegaron por casualidad casi al mismo tiempo a un pub al que Duce se fue tras el atentado del hotel Alcalá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 1993

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