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Un estudiante denuncia que los vigilantes de una discoteca le apalearon en un cuarto cerrado

José Ramón Freire, estudiante de ingeniería de 23 años, denunció ayer en comisaría que los vigilantes de la discoteca Titanic, en la calle de Atocha, le apalearon tras encerrarle en un cuarto. Freire asegura que, al surgir una discusión cuando acabó el cotillón de Reyes, fue arrastrado y golpeado por miembros del servicio de seguridad. Un responsable de la sala alegó, a su vez, que el j oven amenazó a un vigilante y que fue "reducido" porque se jactó de que iba armado. "En un forcejeo", razonó, "siempre se escapa algún golpe".Pasadas las cinco de la madrugada, después del roscón y las copas, José Ramón Freire esperaba que la chica con la que había compartido la velada recogiese su abrigo en el guardarropa, donde se agolpaban los clientes. La versión de Freire ha llegado hasta la comisaría de policía de Vallecas en forma de denuncia, acompañada por un parte médico de lesiones.

Freire cuenta que, ante las exigencias de que abandonase la zona del guardarropa, se le ocurrió hacerse el duro y amenazar a un miembro del servicio de seguridad diciéndole que tuviera cuidado, que a lo mejor llevaba pistola. Dice que, tras una patada en los testículos, al menos cuatro vigilantes le arrastraron de los pelos hasta un cuarto cerrado, donde durante al menos dos minutos, siempre según su versión, le propinaron una paliza con puñetazos, patadas y arañazos.

Óscar, jefe de sala de Titanic desde hace 10 años, no presenció el incidente, pero cuenta otra versión: Un empleado le llamó la atención [a Freire] porque se había saltado la fila del guardarropa; el joven le amenazó con "pegarle dos tiros". "Entonces, entre dos empleados le redujeron y le echaron fuera de la discoteca; eso fue todo", dice Óscar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de enero de 1993