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Obras de Marco y Acilu

Orquesta de Cámara Reina Sofia

Director: C. Halffier. Solistas: A. Garcés, M. Mendizábal y A. Romero. Auditorio Nacional. Madrid, 18 de diciembre.

Pedro Espinosa, pianista

Real Academia de Bellas Artes. Madrid, 19 de diciembre.

Los 50 años de Tomás Marco, creador, promotor y cabeza de fila de varias generaciones, hair tenido celebraciones sin cuento. La Sociedad General de Autores organizó el viernes en el Auditorío Nacional un concierto homenaje a Tomás Marco. La Orquesta Reina Sofia, de tan brillante historial en sus nueve años; de existencia, estuvo dirigida por Cristóbal Halffier, para quien. las plurales corrientes de nuestro tiempo carecen de secretos.Esta música se dirige "de otra manera", según nos enseñó a todos, ya hace varias décadas, Pierre Boulez. Halffter la ha asimilado con precisión y así las cuatro obras de Marco programadas nos llegaron en toda su autenticidad. No cabe decir nada mejor de un intérprete.

Cuasi un requiem, de 1971, fue escrita en homenaje a Gerardo Gombau y nos da, desde una espiritualidad serena, las líneas y tendencias del músico madrileño.

Una de ellas es el gusto por el estilo concertante y a este género, pertenecen las otras tres partituras escuchadas: Concierto Guadiana, para guitarra y orquesta, de 1973, es quizá la de más ángel entre las seleccionadas y no lo digo porque el solista fuese el excelente Ángel Romero; Basilles, para clave y arcos, de 1988, ensaya en clave personal ciertas fórmulas repetitivas y tuvo como solista perfecta a Menchu Mendizábal; Aurora es un divertimento concertante para clarinete y orquesta y data de este mismo año; tiene su origen en la sonata para el mismo instrumento y piano estrenada en la Expo 92 de Sevilla por Adolfo Garcés. La conocida categoría musical y virtuosística de este clarinetista, unida a la labor de Halffter y a la Orquesta Reina Sofía, dio por resultado una espléndida versión.

El sábado por la mañana, en la Academia de San Fernando y para el ciclo RNE Tres siglos de piano, el infatigable y meritorio Pedro Espinosa estrenó la Partida óntica que Agustín González Asilu le dedicó en 1987. La obra responde a las incitaciones del pensador Juan García Vacca, que comenzó siendo filósofo y acabó siendo músico, como dejó escrito para su esquela. Tras una escritura clara y aparentemente tradicional habita el ser del músico navarro: original, inconformista y actual por naturaleza.

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