Abrazo final

Eligio Hernández dedicó gran parte de la sesión parlamentaria de ayer a mostrar, especialmente a la oposición, que ama la política y a los políticos. Fue un amor no correspondido, aunque al menos capaz de suscitar el abrazo final de su principal oponente: el conservador Federico Trillo. Para ello, el fiscal general, tras encajar como buen luchador canario -"no púgil", corrigió a Pablo Castellano, de IU- las críticas desde varios frentes, exhibió el lado más ingenuo y sincero de su bonhomía y, en su esfuerzo por recuperar la credibilidad, casi suplicó: "¡Ayúdenme un poco!".El fiscal general del Estado, llamado a la Comisión de Justicia e Interior del Congreso para explicar su actuación en el caso Filesa, aprovechó la oportunidad para ofrecer "un tributo de admiración a la clase política y al Parlamento". Tanto fue así que se mostró muy compungido porque el PP no le crea "un fiscal imparcial" y, respecto a la petición de que dimita, aseguró: "Meditaré muy bien esa decisión, que no me traumatiza".

Hernández pareció frustrado ante el rechazo de la oposición a su disponibilidad para defender "la dignidad de los políticos". "Si les molesta, yo lo retiro", dijo. Negó que pretendiera erigirse en Quijote de nadie y citó a Martín Fierro: "El zorro que ya es corrido, desde lejos la olfatea". Apeló al testimonio de políticos' conservadores que le conocen bien para convencer al PP de que "Eligio Hernández ha defendido al Estado y a España por encima de todo".

Los intentos de Hernández por buscar el amparo y la coincidencia con el Parlamento tuvieron como contrapunto el resentimiento hacia los medios de comunicación y el rechazo al "corporativismo" de las asociaciones de fiscales. Frente a los primeros, rogó que no se le juzgue por lo que digan los periódicos, a los que reprochó, entre otras cosas, que publicaran que iba a pedir el amparo del Tribunal Constitucional en el caso Filesa, cuando sólo se trata de un informe recabado al fiscal jefe ante ese alto tribunal. Se quejó del "linchamiento" de que está siendo objeto y reclamó las críticas del Parlamento, porque "si las leo en la Prensa, no me las creo", aseguró.

En cuanto a las críticas de las asociaciones de fiscales -en especial la más afín a Hernández, la Unión Progresista de Fiscales, que denunció "la instrumentalización partidista y bastarda" de la fiscalía-, Hernández señaló: "Las asociaciones ven el Ministerio Fiscal desde una óptica corporativa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de noviembre de 1992.

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