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Una explosión en una fábrica pirotécnica acaba con la vida de cinco personas en un pueblo de Huelva

Cinco personas, cuatro de ellas de la misma familia, murieron ayer al explosionar, por causas que se desconocen, una fábrica pirotécnica situada a las afueras de Bollullos Par del Condado (Huelva). La explosión, que se escuchó en un radio de seis kilómetros de distancia, se produjo, según la Guardia Civil, cuando se cargaban en un camión los cohetes destinados a la celebración del Día de la Inmaculada en Bollullos. Aunque la explosión acabó en el acto con sus vidas, el fuego que se produjo después carbonizó los cuerpos de las víctimas hasta hacerlos irreconocibles.

Nadie pudo escapar. Minutos antes de las cinco de la tarde, los vecinos de Bollullos y de Rociana pudieron escuchar una gran explosión. Instantes después una gran columna de humo avisaba de que la pirotecnia de los hermanos Camacho había explosionado. Allí estaban Antonio Camacho Sánchez, de 53 años; su hijo, Antonio Camacho Bellerín, de 17, y sus sobrinos José Miguel Salas Bellerín, de 18, y Alfonso Camacho Flores, de 30. También se encontraba en la fábrica Manuel Barragán Flores, un joven de 16 años amigo de la familia. Todos resultaron muertos. Algunos de los vecinos que ayudaron a los bomberos de Huelva en la extinción del incendio decían ayer, todavía horrorizados: "No se sabía quién era quién".Unos minutos después de la explosión llegó al pueblo Bernardo Camacho, propietario junto a uno de los fallecidos del pequeño taller de pirotecnia y que, gracias a un viaje inesperado, se salvó de una muerte segura.

Otro de los hermanos Camacho, Manuel, se lamentaba ayer noche junto al cementerio, donde fueron trasladadas las víctimas para intentar su identificación: "Los cinco están carbonizados, fue un accidente fortuito".

La fuerte explosión, que al parecer se originó en uno de los cinco polvorines, destruyó la práctica totalidad de la pirotecnia, que se dedicaba principalmente a la fabricación de cochetes y fuegos artificiales para la romería del Rocío, que se celebra en la localidad vecina de Almonte.

El taller Pirotécnica del Condado S. L., propiedad de los hermanos Bernardo y Antonio Camacho Sánchez, tenía en regla su documentación oficial, según el Gobierno Civil de Huelva. El taller obtuvo autorización el 20 de junio de 1985 como taller pirotécnico de tercera categoría, a casi dos kilómetros de Bollullos, según informa

. La empresa construyó en 1991 un nuevo polvorín, que una vez inspeccionado obtuvo el certificado de idoneidad.Cinco horas después de la explosión aún humeaban los escasos restos de la fábrica. Sólo uno de los tres pequeños almacenes donde se almacenaban los cohetes permanecía en pie, aunque rodeado de escombros.

El alcalde de Bollullos, Diego Valderas, declaró anoche que durante el día de hoy, y tras procederse a la autopsia y a la identificación de los cadáveres, se celebrará el funeral.

Ni los técnicos municipales ni los especialistas de los bomberos de Huelva pudieron precisar al cierre de esta edición la causa que originó la explosión. Agentes de la Guardia Civil custodian las instalaciones por orden judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 1992

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  • Cuatro de los fallecidos pertenecen a la misma familia