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La 'marcha de hierro' llega hoy a Madrid para pedir a Aranzadi que cambie el plan siderúrgico

Los cinco sindicatos representados en Altos Hornos de Vizcaya (AHV) y Ensidesa (UGT, CC OO, ELA-STV, LAB y USO) pedirán hoy al ministro de Industria, Claudio Aranzadi, que modifique el plan de la Corporación de la Siderurgia Integral (CSI), por el que se fusionan Ensidesa y AHV. Dicho plan prevé la reducción de la capacidad de producción siderúrgica de 5,6 millones de toneladas anuales a 4,5 millones, con lo que desaparecerían 9.707 puestos de trabajo de una plantilla total actual de 24.489 personas. Los sindicatos, cuyos máximos responsables en el metal han trasladado sus propuestas al ministro, mantienen que el recorte previsto "va a acabar con la siderurgia española".

Para forzar al Gobierno español a que modifique este proyecto, 7.00 trabajadores- de Ensidesa y de AHV iniciaron, el pasado 9 de octubre, dos marchas paralelas -la marcha de hierro- en Oviedo y Bilbao que se unieron ayer en Pozuelo de Alarcón, a unos 10 kilómetros de Madrid. Fue una auténtica fusión del metal. Las dos columnas convergieron y se vieron las caras por primera vez, tras 17 días a pie. A las 16.45, entre aplausos ocuparon el polideportivo El Torreón de Pozuelo.Hoy, la marcha entrará a las 14.30 en Madrid, donde se les unirán los compañeros -algunos de la factoría de Sagunto (Valencia)- y familiares que se han trasladado desde Asturias y el País Vasco en 500 autobuses, según calculan los sindicatos. Todos juntos (un responsable de organización ha calculado más 30.000 personas) irán en manifestación hasta la sede del Ministerio de Industria en el paseo de la Castellana, a la que está previsto llegar a 17.00 horas y donde trasladarán su mensaje a los responsables del departamento.

Aranzadi, mientras tanto, tiene previsto entrevistarse hoy con su homólogo italiano, para tratar la reestructuración siderúrgica y limar diferencias ante la próxima reunión del consejo de ministros de Industria comunitarios que deberá aprobar el plan tras haberlo respaldado la Comisión Europea. Varios países apoyan las tesis del comisario de la Competencia, Leon Brittan, que exige que la reducción de capacidad sea mayor y que no se construya la miniacería prevista en Sestao (Vizcaya). Lo contrario de lo que piden los sindicatos.

El secretario general de la federación del metal de UGT, Manuel Fernández, Lito, que se reunió con Aranzadi la pasada semana junto a los responsables del metal de los otros sindicatos, explicó ayer, que volverán a pedir "discutir el plan del Gobierno español para la siderurgia, buscar fórmulas inteligentes, como que la capacidad de las instalaciones siderúrgicas españolas sea mayor a la capacidad de producción y, así, si el mercado aumenta, tener capacidad para producir más". El representante de UGT añadió: "El tema de fondo es garantizar el futuro de la siderurgia en España porque en el plan actual, que prevé una producción de 4,6 millones de toneladas anuales, no se asegura nada porque, al menor ajuste que haya, ya bajas la producción a menos de cuatro millones de toneladas y esto, según los técnicos, ya no sería rentable".

Tomar ejemplo de Major

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de la federación del metal de Comisiones Obreras, señaló que el Gobierno "debería aprender de John Major que ha cedido ante la presión social y, además, sería una buena manera de celebrar su décimo aniversario". Toxo espera "salir de la reunión con Aranzadi con la mesa de negociación abierta. Si no es así, la gente se va a enfadar mucho y nos obligaría a tomar nuevas medidas de presión". Si tras la reunión no hay respuestas concretas habrá "movidas en la calle: cortes de caminos, manifestaciones, paros...", explica Bertario Yugueros del sindicato LAB. "Si Aranzadi no nos recibe, nos iríamos a casa, descansa ríamos y, posteriormente, haría mos acciones que no te las puedo calibrar", señala Javier Espina, responsable de ELA-STV.

El problema de la siderurgia se centra principalmente en el País Vasco y Asturias, donde Ensidesa y AHV generan más de 50.000 empleos indirectos, según los sindicatos. Precisamente, la UGT de Asturias amenazó la pasada semana con la celebración de otro paro general, aunque, esta vez, "de 48 horas con carácter político y no pacífico" porque la región está peor que hace un aÑo, cuando se llevó a cabo una huelga general. En el Principado "se está llegando a una situación demencial", señala, por su parte, Eustaquio Hevia, miembro de CC OO en Ensidesa.

La España real y la oficial

Los trabajadores de Ensidesa y de AHV consumían sus últimos, kilómetros hasta Pozuelo de Alarcón mientras los autobuses fletados por el PSOE para asistir al mitin. que el partido dio ayer en el coso taurino de Las Ventas se cruzaron con ellos. La coincidencia no pasó desapercibida.Los líderes sindicales Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez acudieron a alentar a los marchadores por la tarde. Redondo: "Ha habido una situación que refleja las dos Españas, el mitin de las Ventas, por un lado, y, por otro, la que vemos aquí: el pueblo, los trabajadores que manifiestan su descontento". Y añadió que "el Gobierno ha perdido contacto con la realidad y vive en un mundo oficial". También arremetió contra el ministro Aranzadi, presente en Las Ventas: "Es una vergüenza que Aranzadi sea ministro". Gutiérrez: "Yo sólo he estado pendiente de los 700 trabajadores y no de otro show, donde han llevado a la gente con 1.000 pesetas y un bocadillo y justificaban algo injustificable".

Por la mañana, los marchadores también se acordaron del mitin del PSOE. Jose Manuel, uno de los 450 miembros de la columna vasca reconoce que, en un momento dado "nos entraron ganas a todos de ir a la plaza de toros de Madrid, que es donde estaba la jerarquía".

Mientras, en la columna asturiana, Florentín Lada no se lo piensa dos veces: "Esto es la España real y no lo de las Ventas", dice señalando a sus 250 compañeros de marcha. "Es nuestra manera de celebrar los 10 años de Gobierno socialista", añade socarrón.

"Después de los fastos del 92, vienen los desastres del 93", replica otro caminante. El PSOE no tiene que olvidarse que fuimos los trabajadores los que le llevamos al Gobierno", señala otro. José Riera es más contundente: "Si por cada kilómetro que camino le quito un voto al Gobierno, me doy por satisfecho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de octubre de 1992

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