Corcuera reconoce que "muchas veces" temió un atentado en la Expo

El ministro del Interior, José Luis Corcuera, reconoció ayer que durante la Expo 92 temió "muchas veces" que se pudiera producir un atentado en Sevilla y, en especial, el 12 de octubre: "Todos temíamos algo, porque era el último día". Corcuera, al frente de una delegación de las fuerzas de seguridad del Estado, recibió ayer en los Reales Alcázares de Sevilla la felicitación del Rey por el trabajo realizado durante los Juegos Olímpicos y la Expo.

Fuentes de Interior aseguran, no obstante, que el temor de Corcuera y de los mandos policiales ante un posible atentado no se basaba en indicios concretos de la presencia en Sevilla de un comando terrorista, sino en una hipotética acción indiscriminada que alcanzaría un gran eco por la atención internacional suscitada por la clausura de la Expo 92.Corcuera 1 que dijo sentir una ''relajación cercana a la felicidad", declaró tras su encuentro con el Rey que los últimos seis meses han sido especialmente intensos: "Siempre se trabaja pensando en lo peor, y aunque no ocurra nada, esa tensión se va acumulando y mantenerla tanto tiempo es algo muy complicado". Este temor era alimentado, además, explican fuentes de la lucha antiterrorista por la sucesión de fechas emblemáticas en las dos últimas semanas como el día de la policía y la patrona de la Guardia Civil, eventos que han supuesto la presencia de altos mandos policiales franceses en España para su condecoración. Con todo ello, ETA tenía un escenario ideal para, magnificar cualquier atentado.

La preocupación a la que se refirió ayer Corcuera se dejó sentir en las calles de Sevilla durante los seis meses de celebración de la Expo 92 y, muy especialmente, antes y durante la jornada de clausura. Ciudad y recinto de La Cartuja fueron sometidos a un estricto control desde una semana antes al 12 de octubre, y literalmente tomadas en esa conmemoración.

5.000 efectivos

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La Guardia Civil dispuso controles móviles y permanentes en todas las carreteras de acceso a Sevilla, los grupos de operaciones especiales (Goes) se encargaron de proteger el paso de las comitivas oficiales y dos helicópteros de la policía vigilaron desde el cielo. Hasta barcos de la Armada con cámaras submarinas registraron el fondo del Guadalquivir. Durante la clausura, hasta dos turistas que pretendían tomar una foto de la plaza de toros desde el tejado del teatro de la Maestranza fueron inmediatamente detectados por el helicóptero y, en cuestión de segundos, obligados a abandonar el improvisado mirador. Por si acaso. En total, más de 5.000 agentes.

José Luis Corcuera señaló ayer en Sevilla que las fuerzas de seguridad tienen ahora una doble satisfacción: "En estos seis meses no ha ocurrido nada reseñable, hemos conseguido no ser noticia y al mismo tiempo hemos prestado el servicio que los ciudadanos esperaban de las Fuerzas de Seguridad del Estado".

La delegación que ayer fue recibida por el Rey la integraban, además del propio ministro, el secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, el director general de la Policía, Carlos Conde Duque, el delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Garrido, y el inspector jefe de la Policía Local de Sevilla, Ángel Rico. También en Barcelona, y una vez clausurados los JJ OO, el Rey quiso felicitar a los responsa bles policiales.

Don Juan Carlos dijo estar muy orgulloso de la labor realizada durante estos seis, meses por las Fuerzas de Seguridad, que, según añadió el Rey, han permitido que los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla hayan sido un éxito. Después de recibir al ministro del Interior, don Juan Carlos y doña Sofía bajaron al patio de la Montería de los Reales Alcázares y saludaron, casi uno, a uno, a los jóvenes -voluntarios sevillanos que han participado en la campaña Cicerones de Sevilla. Más de 1.000 jóvenes, de los que durante la Expo 92 han ofrecido información gratuita a los visitantes, vitorearon a los reyes, les regalaron un buen puñado de insignias con el logotipo de la comisaría de Sevilla para 1992 e incluso un joven que dijo ser del barrio de Triana le entregó una estampa de la virgen de la Estrella, que el Rey guardó en un bolsillo.

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