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El año hidrológico fue el segundo más seco del siglo

El año hidrológico que acaba de terminar ha sido en la región el segundo más seco del siglo. No se ha batido el tope marcado entre 1948 y 1949, con restricciones en los hogares, pero por poco. Las aportaciones recibidas en lluvias y acuíferos en el ejercicio finalizado hace 10 días han sido muy inferiores a la mitad de lo consumido. La sequía, pese a las apariencias de los últimos días, continúa. El ahorro doméstico sigue siendo necesario y permanece la prohibición de regar jardines.

El otoño ha llegado y con él la esperanza de que el problema de la falta de agua se solucione. Las primeras lluvias, sin embargo, han sido casi anecdóticas en comparación con la situación de los 12 embalses de la red del Canal de Isabel II, que están en estos momentos al 32% de su capacidad (unos 300 hectómetros cúbicos).El año hidrológico 1991 -1992, finalizado el pasado 31 de septiembre, nos ha dejado con una sensación reseca y no por falta de razones. Durante este periodo se han recibido en los embalses 221 hectómetros cúbicos de aportaciones, cuando la media anual de todo el siglo se sitúa muy cercana a 900 hectómetros cúbicos (veáse gráfico). Las aportaciones no sólo han llegado en forma de lluvia -muy escasa-, sino de los acuíferos cercanos a los nacimientos de los ríos. El consumo de agua de los madrileños es excesivamente voraz y se ha calculado al final del año hidrológico en 534,1 hectómetros cúbicos, el 60% superior a la cantidad recibida por las aportaciones habituales. El ejercicio que comenzó el 1 de octubre de 1991 y que terminó el pasado 31 de septiembre no ha sido el más seco del siglo por muy poco, unos 30 hectómetros cúbicos. El bienio menos húmedo del siglo XX en Madrid continúa siendo, por tanto, el fijado entre 1948 y 1949, cuando tan sólo se recibieron 191,1 hectómetros cúbicos.

En aquellas fechas las restricciones llegaron hasta los grifos de los madrileños. Los portavoces del Canal de Isabel II reconocen que entonces no había las instalaciones actuales (sólo existían dos presas), y que las aportaciones, por tanto, tampoco son comparables. Ante este panorama, los responsables del Canal continúan planificando la gestión de su servicio a largo plazo. Si el año hidrológico que acaba de empezar registra un porcentaje de precipitaciones similar al pasado, la situación el próximo otoño será agobiante. Estas aportaciones (221 hectómetros cúbicos) y la capacidad actual de los embalses (300) sumarían una cifra parecida a lo consumido en Madrid este año (534) y nos quedaríamos ya sin reservas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 1992

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