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La derecha nacionalista derrota al líder de la independencia de Estonia

Arnold Ruutel, de 64 años, líder de Estonia desde 1983, ha perdido virtualmente el poder al no lograr la mayoría absoluta de votos en las elecciones presidenciales del domingo, al tiempo que la derecha nacionalista lograba hacerse con la mayoría parlamentaria en los comicios legislativos celebrados simultáneamente.

De este modo, Ruutel va a convertirse en el primer presidente de una república de la ex Unión Soviética que es apeado del liderazgo por métodos democráticos, desde que se desintegró la URSS. El hecho de que los ruso-hablantes no pudieran votar ha sido un factor importante para la derrota de Ruutel, debido a que era el candidato menos rechazado en esa comunidad.Arnold Ruutel, el ex dirigente comunista que acabó encabezando el proceso de Estonia hacia su independencia, obtuvo el domingo el 42,6% de los votos, cuando necesitaba el 50% más uno para ser elegido automáticamente primer presidente constitucional del poscomunismo.

En consecuencia, deberá ser el Parlamento el que elija durante la primera mitad de octubre al nuevo presidente, y en la Cámara la coalición de Ruutel, denominada Hogar Seguro, tan solo ha logrado obtener 22 escaños sobre un total de 101, según la proyección oficiosa hecha por el Comité Electoral.

La coalición vencedora en la Cámara ha sido, con 31 escaños, la derechista Pro Patria, que reúne a una serie de partidos democtistianos y liberales. Este grupo tiene garantizado el apoyo de otras dos formaciones de derecha, lo que convertirá a su candidato presidencial, Lennart Meri, de 63 años, en primer mandatario de esta república báltica si no hay sorpresas de última hora. Meri ha quedado en segundo lugar en los comicios presidenciales al obtener el 28,8% de los sufragios.

Al contrario que Ruutel, Meri no ocupó cargos oficiales en la etapa comunista, durante la que se ganó la vida como profesor universitario y escritor. Sólo en 1990 ocupó el cargo de ministro de Asuntos Exteriores, que abandonó a principios de este año para convertirse en embajador en la vecina Finlandia.

Aunque las ofertas electorales no presentaban grandes diferencias, la victoria de los grupos de la derecha tendrá como consecuencia próxima más relevante que los propietarios de tierras y bienes expropiados durante la ocupación soviética recibirán sus antiguas propiedades o una compensación.

A esta política se opone el centrista Frente Popular -19 escaños estimados y tercera fuerza política del país- que no considera razonable que unos estonios paguen a otros por lo que hicieron los soviéticos.

La victoria de los grupos de derecha supondrá también el mantenimiento rígido de la Ley de Ciudadanía, que ha excluido de estas primeras elecciones del poscomunismo a la mayor parte del 35% de ruso-hablantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de septiembre de 1992