Sevilla despierta de nuevo con Maradona

La capital andaluza, convulsionada entre el fichaje del argentino y el final de la Expo

Eran las siete de la mañana, esa hora de la que muchos sevillanos dicen que no están puestas ni las calles, cuando media ciudad -la que corresponde a la afición sevillista- se levantaba de la cama presurosa para recibir en masa al que será su ídolo durante el próximo año. Maradona llegaba a Sevilla. Y allí, desde esa hora mañanera, aguardaban más de un millar de almas, armadas con pancartas, banderas y bufandas de su equipo, el Sevilla, para recibir al mejor jugador del mundo.Sevilla se despertaba después de haber batido un nuevo récord de visitas a la Expo. Curiosamente, el motivo ha sido el puente de la Diada y el aluvión de catalanes que se desplazó a Sevilla, quienes tuvieron también el privilegio de acoger como vecino al argentino.

Maradona ha revolucionado en un día una ciudad que en las últimas semanas meditaba sobre su futuro una vez finalizase la muestra universal. Y Sevilla vibró ayer de nuevo. Fue una mañana de madrugones y de ilusión desbordada. Nadie escapaba al comentario de la llegada del argentino. "Como no había bastante con la Expo, pare la abuela y llega Maradona", decían los más críticos. Otros fabulaban chistes sobre el jugador relacionados con su problema con las drogas y las rayas del campo que, dicen por Sevilla, "las pintarán con albero"; los béticos querían pasar inadvertidos; y los hinchas presumían por todos los rincones, como si el título de Liga hubiera llegado en el mismo jet que transportó al bonaerense.

Maradona encontrará en Sevilla la misma oportunidad que la sureña Nápoles le otorgó para lavar su fracaso en Barcelona. Muchas coincidencias se darán en su nueva ciudad. Llegó a San Pablo, el aeropuerto sevillano que lleva el mismo nombre que el estadio donde conquistó el calcio. Tendrá tantos santos y Vírgenes como quiera y tan milagrosos como san Genaro para dirigir sus plegarias. Y podrá ganar una nueva batalla alineado en el ejército del sur frente al norte poderoso del Madrid y del Barça.

El caso Maradona ha despertado pasiones hasta en la curia italiana que un día le elevó a los altares junto a san Genaro. Monseñor Luigi Pignatiello opinaba el viernes que Maradona había quebrado el amor y la confianza de los napolitanos y le acusaba de no haber sido portavoz y modelo de los valores del hombre. Si faltó ayer alguien en el aeropuerto ése fue el padre Estudillo, capellán sevillista, que no bendijo la llegada del argentino a suelo sevillano como lo hiciera cuando arribó desde Moscú Rinat Dasaev. Quizá las críticas llegadas desde Roma, el madrugón o los deberes de la fiesta de guardar le retuvieron. Pero seguro que Diego tendrá oportunidad también en Sevilla de conseguir el perdón del capellán sevillista a los pecados que le apartaron del fútbol durante 18 meses.

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