Concluye con éxito la huelga general de los negros de Suráfrica

Por segundo día consecutivo, cuatro, millones de trabajadores negros optaron por quedarse en casa en lugar de ir a trabajar, y así secundar la huelga convocada por el Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela, con el objetivo de presionar al Gobierno de Frederik de Klerk para que, acelere el proceso de reformas actualmente en curso. La violencia -más de 30 muertos en varios enfrentamientos- y las acusaciones de que los trabajadores fueron intimidados para no ir a trabajar han enturbiado, sin embargo, el éxito de las movilizaciones.

El portavoz del ANC, Pallo Jordan, calificó la huelga como un "rotundo éxito" y declaró que ayer había aumentado el número de huelguistas en relación con los cuatro millones registrados el lunes. Sin embargo, la violencia durante las dos jornadas de huelga se ha cobrado más de 30 víctimas en, todo el país.Los enfrentamientos más violentos se podujeron durante la madrugada del lunes en Alexandra, al norte de Johanesburgo, donde partidarios del ANC acusaron a seguidores del partido zulú Inkatha de haber matado a ocho personas por bala o de hacha. La policía, por su parte, habla de cinco muertos.

Los frecuentes casos de intimidación a trabajadores negros para que apoyaran la huelga ha llevado a los analistas políticos a cuestionar el éxito del movimiento y la adhesión real de los trajadores a las consignas de Nelson Mandela. Pallo Jordan rechazó por su parte todas las alusiones a las supuestas presiones del ANC a los trabajadores. Jordan afirmó que no es posible intimidar a cuatro millones de personas y acusó al Gobierno, de alimentar la idea errónea de que la población negra no tienen quejas. El paro masivo significa, según Jordan, que los negros son muy conscientes que no gozan todavía de la democracia.

La huelga ha sido mayoritariamente secundada por los trabajadores negros surafricanos. Sin embargo, unos acuerdos alcanzados en la sombra entre los obreros y los empresarios han suavizado el impacto de esta huelga en la economía, ya que prevén la recuperación posterior del tiempo no trabajado.

Preocupación

Los analistas se muestran preocupados sin embargo por el impacto que estas movilizaciones hayan podido causar en los inversores, a la vista de la amplitud del movimiento. En la región de Johanesburgo por ejemplo, un 92% de los trabajadores secundó la huelga. Miles de furgonetas que trasladan diariamente a los trabajadores negros desde sus barriadas alrededor de Johanesburgo no salieron de las cocheras durante estos dos días. Tan sólo el 1% de los trenes circuló normalmente.

Ayer por la mañana, los autobuses y taxis de Johanesburgo que no respetaban el paro fueron apedreados y detenidos por las barricadas que los seguidores del ANC habían levantado. También se produjeron enfrentamientos entre jóvenes radicales y la policía que intentaba desmontarlas.

En la mayoría de las barriadas negras hubo una amplia presencia policial, con el apoyo del Ejército que patrullaba las calles.

El movimiento zulú Inkatha y el radical Congreso Panafricano (PAN) han rehusado apoyar la huelga. El portavoz del PAN, Benny Alexander, explicó que su partido no se ha sumado a esta convocatoria porque en realidad el objetivo no era derrocar al Gobierno de De Klerk.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de agosto de 1992.

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