Pequeño y desfasado

El aeropuerto de Barajas se ha quedado pequeño y desfasado. Ayer, con más de 500 aterrizajes y despegues y más de 50.000 pasajeros, varias escaleras mecánicas permanecían averiadas a última hora de la tarde, justo en los días de más afluencia.El aeropuerto de la terminal nacional se encontraba, como de costumbre, repleto, pero el de internacional no le iba a la zaga. Más de 10 minutos se tardaba en llegar a uno de los aparatos expendedores de los tiques que levantan la barrera. Uno de ellos, se averió, no contaba con ningún dispositivo para avisar a algún empleado, y en ese acceso se acumularon de pronto más de cinco coches. Tuvieron que dar marcha atrás, y para llegar a otro acceso del aparcamiento, tardaron más de 20 minutos por los atascos en las instalaciones del aeropuerto.
En una de las salidas del aparcamiento, el empleado a cargo de cobrar el dinero, cambiaba el papel en su máquina, y los automovilistas pasaban sin pagar. "Tira, tira, palante, decía el empleado a los automovilistas".
Pequeño y desfasado. Por eso llega en buena hora la decisión del último Consejo de Ministros para dar vía libre a la ampliación de Barajas.


























































