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Chile cree que el ex presidente de la RDA tendrá un juicio justo

Erich Honecker salió de forma absolutamente voluntaria de nuestra Embajada en Moscú, después de agradecer la protección que recibió", señaló ayer en Santiago el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Enrique Silva Cimma. La solución es "justa y digna" y Honecker gozará de garantías de un proceso justo en Alemania, agregó.El ministro chileno indicó que el anciano ex presidente comunista fue puesto a disposición de las autoridades de Moscú, una vez ejercitado su derecho a defensa ante Rusia con la entrega de un escrito. Margot, esposa de Honecker, pidió y obtuvo autorización para permanecer una noche más en la representación diplomática chilena, en la que el matrimonio ha permanecido 7 meses y 18 días como "huésped".

"Acoger a Honecker fue una acción humanitaria con un ex jefe de un Estado desaparecido, que residía en la Unión Soviética, otro Estado que ya no existe", dijo el jefe de la diplomacia chilena, que aseguró que, con la salida voluntaria de la Embajada, se cumplieron los objetivos y criterios de Chile.

La reacción mayoritaria de los círculos políticos fue favorable. Dirigentes de la oposición criticaron que con la salida de Honecker "termina una página negra en las relaciones externas chilenas", aunque acogieron positivamente la culminación del caso.

Respeto al derecho

Parlamentarios y dirigentes socialistas y democristianos acogieron favorablemente la solución, resaltando que se respetó el derecho internacional. El hecho de que Honecker saliera de forma voluntaria evitó, al parecer, roces en el interior de la coalición gubernamental.

La ayuda que otorgó Honecker a miles de izquierdistas chilenos que huyeron desde 1973 de la dictadura del general Augusto Pinochet fue el factor esencial que permitió al ex jerarca comunista prolongar su estancia en la sede diplomática. El propio presidente Patricio Aylwin se responsabilizó personalmente de la decisión de acogerlo.

Algunos de los exiliados que recibieron apoyo de la RDA ocupan hoy cargos prominentes en el actual Gobierno chileno y en el Partido Socialista, que integra la coalición gobernante. Pesó también en la decisión la residencia en Chile de la hija de Honecker, casada con un chileno anteriormente exiliado, y los supuestos problemas de salud del ex gobernante alemán.

El camino de Chile fue buscar una solución jurídica con Alemania y Rusia, para evitar fricciones internas en la coalición de Gobierno. La enérgica presión de Alemania, que pedía la entrega, generó una opinión inicial favorable a la acogida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 1992