Llamemoslo X
Tomar medidas drásticas o decidir medidas presupuestarlas de ajuste, ésa es la cuestión, aunque en el fondo a los inversores poco les importan las formas o el, lenguaje. La crisis económica existe y es la causante de unos desajustes que obligan a los que toman decisiones a ir por detrás de los acontecimientos. El problema de la inversión está precisamente ahí, según se ve en el parqué, en que las referencias se dan a toro pasado y que de ellas hay que deducir el futuro, se llame como se llame. Tan espinosa cuestión quedó ayer en tablas, pues el mercado no pudo conseguir más que un ajuste técnico del que no se pueden sacar conclusiones precipitadas.Los mercados de cambios eran algo parecido al caos y el precario equilibrio de las bolsas puede quebrarse todavía por cualquier punto, ya que ahora todos los mercados se dejan influir por el conjunto ante la evidente ausencia de criterios.
La Bolsa de Madrid llegó a ganar hasta 3,2 puntos, un 1,46%, pero la indecisa apertura del mercado de Wall Street y el retroceso francés arrugaron el índice hasta limitar el avance a dos puntos.
Al final, se impuso la inercia habitual del cierre y el ajuste técnico es de 2,69 puntos, un 1,23%, cifra que en el Ibex 35 muestra quién está detrás de la reacción, pues gana un 1,49%.


























































