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Eslovaquia se proclama soberana y Havel dimite

El presidente de la República Federativa Checa y Eslovaca, Václav Havel, anunció ayer que dimitirá el lunes de su cargo. Havel hizo pública esta decisión pocos minutos después de que el Parlamento Nacional eslovaco aprobase la declaración de la soberanía de Eslovaquia. De los 147 diputados presentes, 113 votaron a favor de tal declaración que afirma que "a partir del día de hoy [por ayer] se materializa el esfuerzo milenario de la nación eslovaca para alcanzar su soberanía a nivel internacional, en concordancia con todas las convenciones internacionales".

Por la noche, el presidente explicó en un discurso televisado que dimitía porque "la función de presidente federal" ya no le permitía "desarrollar un trabajo creador y constructivo en favor de este Estado".Václav Havel declaró que, tras un profundo análisis de la situación actual; llegó a la conclusión de que no podía cumplir los compromisos derivados de su promesa de fidelidad jurada a la República Federativa Checa y Eslovaca y a su Constitución.

"No puedo asumir la responsabilidad de una evolución sobre la que he dejado de tener influencia. No quiero ser un freno para la, evolución histórica, pero tampoco quiero ser un simple burócrata que espera el momento en que se le diga 'tienes que abandonar tu cargo de forma definitiva'", dijo, y añadió que no participará en ninguna otra elección de presidente federal.

En el parlamento de Bratislava, la capital de Eslovaquia, sólo 24 diputados de los 147 presentes votaron en contra de la proclamación de la soberanía eslovaca, y 10 se abstuvieron. El ex primer ministro del Gobierno nacional eslovaco, Jan Carnogursky, del Movimiento Democristiano, advirtió que la decisión adoptada suponía dar un paso, peligroso para Eslovaquia. La aprobación de la declaración provocaría necesariamente, según Carnogursky, medidas análogas en la parte checa, con lo que el futuro se presentaría muy incierto.

Pero ni las reservas de los diputados del Movimiento Democristiano, ni las expresadas por los representantes de la minoría étnica húngara impidieron aprobar la declaración que, según los diputados del Partido Nacional Eslovaco, de clara tendencia separatista, es un paso lógico para acabar con la opresión húngara, pero también con la, checa.

Fin de la "humillación"

"Hoy finalizan 150 años de lucha por nuestra soberanía, contra la humillación y contra gobiernos ajenos a nuestra voluntad", subrayó en su alocución ante el Parlamento el diputado por el Partido Nacional Eslovaco y destacado actor de teatro Stefan Kvietik. Sus palabras provocaron aplausos frenéticos de los presentes.

Mientras, en las calles de Bratislava centenares depersonas acudieron ayer por la tarde a la sede del Parlamento para celebrar la declaración de soberania y vitorear al líder del nacionalista Movimiento para una Eslovaquia Democrática y presidente del Gobierno nacional eslovaco, VIadímir Meciar, artífice de la declaración.

Entre tanto, en la plaza de Wenceslao, de Praga, otros centenares de personas se congregaban para lamentar la dimisión de Havel, en quien ven el símbolo de las transformaciones democráticas acaecidas en Checoslovaquia desde. la caída del régimen comunista en 1989.

El presidente del Gobierno nacional checo y líder del Partido Democrático Cívico, Václav Klaus, aseguró, también ayer por la tarde, que la abdicación de Václav Havel era una culminación lógica de la evolución de crisis interna checoslovaca y la calificó de "paso correcto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 1992

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