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El Gobierno laborista de Isaac Rabin recibe el apoyo del Parlamento israelí

El nuevo Gobierno israelí del líder laborista Isaac Rabin consiguió ayer el apoyo de la Kneset (Parlamento) con el respaldo de 67 diputados sobre un total de 120. Votaron a favor los parlamentarios de los tres partidos miembros de la coalición -laboristas, sionistas de izquierda del Meretz y ultraortodoxos del Shas-, asi como los tres diputados comunistas y los dos del Partido Democrático Árabe. Este Gobierno es el más escorado hacia la izquierda en este país desde la década de los años 1950.

En el discurso que precedió la votación, Rabin adoptó un tono conciliador hacia los árabes y los palestinos, sin hacer sin embargo grandes concesiones de fondo. Invitó al rey de Jordania, al presidente de Líbano y al de Siria a trasladarse a Jerusalén para negociar la paz con él -una invitación ya formulada en 1977 por el líder del Likud y entonces primer ministro, el recien fallecido Menahem Beguin-, y aseguré que estaba dispuesto por su parte a desplazarse él mismo, hacia las capitales árabes vecinas, con el fin de "crear un clima favorable al éxito del proceso de paz".

La solución más justa

Al dirigirse a los palestinos, el nuevo primer ministro dijo: "Les proponemos la solución más justa: la autonomía, con sus ventajas y sus límites". Rabin criticó de manera indirecta, sin nombrarla, a la Organización para la Liberación de Palestina, al afirmar: "Los líderes palestinos han conducido a su gente al fracaso. Han perdido todas las oportunidades y han rechazado todas nuestras propuestas".El discurso. de investidura del nuevo y primer ministro israelí suscitó reacciones prudentes. El principal dirigente palestino de los territorios ocupados, Faisal al Huseini, afirmó que se trataba de una alocución "muy importante", pero se negó a comentarla. El jefe de la delegación jordana en las negociaciones de paz, Abdel Salam Majali, aseguró por su parte que la propuesta de Rabin de discusiones directas en Israel le parecía prematura. Añadió que lo importante era conseguir progresos en las negociaciones en curso, cuya próxima ronda tendrá lugar en Roma.

Como era de prever, la reacción más favorable vino de Washington, donde el secreta rio de Estado, James Baker, calificó de "muy buena idea" la' invitación de Rabin a los jefes de Estado árabes. "Creo que es bueno que las naciones árabes e Israel se sienten en cualquier momento cara a cara y hablen de paz", afirmó.

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