El referéndum constitucional en Estonía define los derechos de los rusohablantes

Los estonios están llamados hoy a las urnas para pronunciarse sobre la nueva Constitución democrática, que determinará si en el futuro el derecho de voto debe extenderse a los rusohablantes que hasta el pasado 5 de junio hayan solicitado la ciudadanía de este país báltico. En Estonia viven casi medio millón de rusos, un 30% de la población.

A favor de no marginar a los rusohablantes se pronunció en repetidas ocasiones el Frente Popular, que hace tres años inició la lucha por la independencia de Estonia, mientras la derecha califica esta postura de "traición". Los partidos conservadores recelan del apoyo que la población rusa pudiera brindar en las futuras elecciones a la oposición antigubernamental.

Aparte de la cuestión de los rusohablantes, el texto en sí no despierta mucha polémica, y tiene el apoyo de los principales partidos, que consideran que esta nueva Constitución es necesaria para que el país pueda entrar en el Consejo de Europa, así como para garantizar la estabilidad interna. Después de las recientes decisiones de introducir su propia moneda, la corona, y de exigir visados a los ciudadanos de la Comunidad de Estados Independientes, Estonia es el país báltico más avanzado en independizarse de sus antiguos socios soviéticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de junio de 1992.

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