El prestigio de la Escuela Reina Sofía
, Con gran asistencia de público se celebró anteanoche en el Auditorio Nacional el último concierto docente de fin de curso de la Escuela Reina Sofia, que estuvo a cargo de la cátedra de viola, cuyo titular es Daniel Benjamyni. En líneas generales se pudo calibrar un nivel medio excelente, tanto en el alumnado extranjero como en el español. Quizá podamos nosotros recuperar la buena tradición violís.tica española. Sería algo fundamental para nuestras orquestas.Pero la viola por sí misma es un instrumento solista de gran hermosura, como pudo comprobarse al escuchar la sonata Arpeggione, de Schubert, a la joven valenciana de 19 años Caridad Zarzo, en la que es fácil adivinar una verdadera concertista que avanza rápidamente en el perfeccionamiento de la técnica y muestra un sentimiento expresivo de alta musicalidad. Otra española, Isabel Tortosa (Mahón, 1963), expuso con brillantez la Suite en sol menor de Max Reger, en tanto que Camino Bravo (Madrid, 1972) lució bello sonido, cuidada línea y clara ejecución en la Sonata en sol menor de Juan Sebastián Bach. Un santanderino de 25 años, José Manuel Saiz, nos deparó uno de los mejores momentos de la noche con esa música honda y verídica, íntima e intensamente expresiva que encierran los Marchenbilder opus 113 de Schumann.
Concierto fin de curso
Cátedra de viola del profesor Benjamyni. Intérpretes: Z. Bravo, I. Tortosa, J. M. Saiz, C. Zarzo, H. Ninosen y R. Tavior. Violistas: S. Casero y A. Bañados. Pianistas. Obras de Bach, Reger, Schumann, Schubert, Bartok y Serly. Auditorio Nacional, Madrid, 12 de junio.
Junto a este notable grupo de compatriotas, izó su pabellón a una altura considerable la finlandesa Hanna Ninosen (Helsinki, 1969), en un tiempo del muy difícil Concierto para viola de Bela Bartok, al que la joven intérprete supo otorgar esa mistura de fres cor tradicional y talante sabio sobre los que Bartok apoyó gran parte de su creación. Como final, el Concierto de Brandeburgo nú mero 6, de Bach, reunió a todos los violistas con su profesor, Benjamyni, y los violonchelistas Rovner, Borrego y Quintana, Y al pianista y clavecinista Aníbal Bañados.
Escuchamos buena música, rectamente sentida, enseñada y asimilada, en un acto de demostración del prestigio de la Escuela Superior Reina Sofía.


























































