El cómo aprobar la Constitución divide a blancos y negros

La cuestión de qué porcentaje h de ser el mínimo por el que habrá de aprobarse la futura Constitución democrática de Suráfrica se ha convertido en el gran obstáculo con el que ayer toparon las conversaciones sobre el futuro reparto del poder entre la minoría blanca y la mayoría negra. La crisis es la más grave desde que en noviembre se puso en marcha la Conferencia para la Democratización de Suráfrica (Codesa). A pesar de lo acalorado de las discusiones y los intentos para llegar a un acuerdo, puestos de manifiesto en las numerosas propuestas y contrapropuestas realizadas, ni el Gobierno ni el Congreso Nacional Africano (ANC), pudieron acordar el tanto por ciento que será necesario para adoptar la Constitución en el futuro referéndum. El Ejecutivo desea una mayoría del 75% mientras que el ANC aboga por el 66%. Hubo un momento en que parecía que se había pactado el 70%, pero fue falso.

Una propuesta del ANC encaminada a salvar eventuales bloqueos para la adopción de la Constitución, que retomaba una iniciativa gubernamental anterior que pretendía conceder al Senado un derecho de veto sobre futuras enmiendas constitucionales, vino a complicar la confusión de la jornada.

Pesimismo

Muchos delegados confiaban en que pudiera lograrse un compromiso antes de la conclusión, prevista para hoy, de este plenario de Codesa. No obstante, el secretario general del ANC, Cyril Ramaphosa, no ocultó su pesimismo: "Hay pocas posibilidades". Todo el proceso de la transición democrática y, en particular, la puesta en marcha en un breve plazo de tiempo de un transitorio Consejo Ejecutivo (equivalente a un super Gobierno) con participación de los negros, quedará paralizado si no hay acuerdo sobre los principios constitucionales y, en especial, sobre la mayoría cualificada, según ha venido advirtiendo la organización liderada por Nelson Mandela. En los momentos de máximo fragor verbal, el ANC y sus aliados comunistas han dicho que el Gobierno está haciendo todos los esfuerzos posible para retrasar la democratización del país.

El Gobierno, que obviamente rechaza tales acusaciones, responde que hace todo lo que está al alcance de su mano para llegar a un acuerdo y asegura que una, mayoría del 75% está en línea con lo que practican otras democracias. "Hay dos líneas de pensamiento, la del ANC y sus aliados comunistas, que creen en la centralización y en la regla de la mayoría y la nuestra, que trabaja por la diversidad y la libertad individual", dice el ministro de Exteriores, Roelof Pik Botha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de mayo de 1992.

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