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Atavismos particulares

El turno fue ayer para Theo Waigel, el ministro de Hacienda alemán, quien, aplicando una drástica disciplina presupuestaria, anuncia una reducción del crédito del 40%. Una forma de control inflacionario que favorece a las bolsas a medio plazo, aunque introduce incertidumbre sobre la liquidez y el sistema de pagos en el corto. Entre el rigor germánico, la suavización monetaria británica, los nuevos máximos de Wall Street y el silencio por festividad en Tokio, las bolsas europeas van cada una por libre a impulsos de sus atavismos particulares. Los vientos unidireccionales del gran mercado único europeo no han alcanzado un engranaje que permita seguir de forma homogénea el trasvase de fondos hacia el sector industrial por medio de valores contratados en mercados organizados y transparentes.En favor de un sector productivo más equilibrado en términos de la relación recursos propios / recursos ajenos, se alzan periódicamente voces autorizadas. El propio presidente de la Asociación Española de Banca, José Luis Leal, asegura que la Bolsa debe relevar a la banca en la inversión industrial. Una observación menos verosímil que valiente.

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