Un hombre es asesinado a golpes en el hotel donde se alojó con un joven

Un hombre maduro y otro joven entraron juntos en el hotel Praga, en la calle de Antonio López, al sur de la capital, en la madrugada del lunes. Media hora más tarde, el más joven salió solo del edificio. Al día siguiente, la mujer de la limpieza halló muerto al hombre maduro. Su asesino le había propinado golpes en la cabeza y en la cara hasta causarle la muerte. Sólo llevaba unos calzoncillos, y sobre su pecho alguien había escrito con rotulador: "Chao, maricón".

A la 1.30 del lunes pasado, Cristóbal Espín Orozco, de 47 años, alquiló una habitación en el hotel Praga. Él y su acompañante, un hombre joven, subieron a la 204. Según la policía, Espín Orozco vivía en Madrid, aunque solía alquilar habitaciones para mantener relaciones sexuales con hombres.

Media hora después de que los dos huéspedes subieran al cuarto, su acompañante abandonó el hotel. La mujer de la limpieza abrió la puerta de la habitación 204 sobre las diez de la mañana del lunes. Encima de la cama, muerto, estaba Cristóbal Espín, con muchos golpes en la cabeza y en la cara y tendido sobre un charco de sangre. Sólo llevaba unos calzoncillos puestos.

Un llavero peligroso

La sangre del muerto salpicaba incluso las paredes y el cuarto de baño. Alguien se había despedido siniestramente del hombre: sobre su pecho se podía leer "Chao, maricón", escrito con rotulador. Según la Jefatura Superior de Policía, la muerte se produjo por los golpes que recibió en la cabeza, al parecer propinados por el pesado llavero de metal de la habitación, común en muchos hoteles.

La autopsia del cadáver reveló después que la muerte de Cristóbal Espín se produjo entre la 1.30 y las 2.00 del lunes, justo cuando se encontraba acompañado por el joven con quien ocupó la habitación. Los agentes del Grupo V de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial se han hecho cargo de las investigaciones del crimen.

Según fuentes de la Jefatura Superior de Policía, Cristóbal Espín era un cliente conocido del hotel Praga. "Allí solía acudir con hombres de vez en cuando", manifestaron.

El jefe de recepción del establecimiento hotelero se negó ayer a facilitar a este periódico cualquier dato sobre el asesinato de su cliente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 28 de abril de 1992.

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