Cayó el monopolio
Las más graves acusaciones de la catástrofe de Guadalajara recayeron contra los responsables locales del poderoso monopolio Petróleos Mexicanos (Pemex), causante del escape de gasolina Nova que provocó las explosiones. Tras cuatro días de forcejeos con la justicia, ocultación de datos, trabas para que los 50 fiscales que han conducido la investigación no pudieran llegar al fondo de la cuestión, intoxicaciones a los periodistas y crueles acusaciones contra empresas privadas, Pemex, considerada en México más que un ministerio, cayó y con ella su superintendente en Guadalajara, Juan Antonio Delgado, quien desde 15 horas antes del suceso sabía que había una fuga de gasolina en su factoría de La Nogalera.A Delgado se le acusa de no haber tomado medidas para contrarrestar el escape y alertar a la población, aunque su negligencia se queda pequeña con la de otros dos de sus directivos: el jefe de operaciones José Adán Ábalos y el jefe de ductos, Roberto Arrieta Maldonado, quienes tras ser advertidos por los operarios del peligro optaron "por marcharse a sus domicilios". El cuarto directivo acusado es su jefe de seguridad, Ángel Bravo, quien llegó a afirmar que el escape de gasolina no era de su competencia.
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