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Los hermanos enemigos

Ahmed Sha Masud y Gulbudin Hekmatiar, principales jefes de la guerrilla afgana, aseguran ambos que quieren implantar un Gobierno islámico en Kabul. Sin embargo, se detestan y combaten desde los tiempos, ya lejanos, de la ocupacion soviética. Sus fuerzas (Jamiat Islami y Hezbi Islami, respectivamente) se concentran alrededor de la capital para no perder la presa que está ya a punto de caer.Los combatientes de ambos grupos se han enfrentado en varias ocasiones por el control de tal o cual región. Hekmatiar, habitualmente basado en Pakistán, ejerce su influencia sobre los pashtunes del sur, mientras que Masud, de etnia tayika, tiene sus dominios en el norte.

Éste último, considerado un moderado, es más popular que Hekmatiar en las ciudades, sobre todo en Kabul. Es un gran estratega y los suyos le llaman con fervor El León de Panshir. El presidente Najibulá llegó a ofrecerle la cartera de Defensa, que rechazó.

Hekinatiar intentó tomar el poder en Kabul, en marzo de 1990, conjurado con Sha Nawaz Tanai, por entonces ministro de Defensa. La prensa le ha presentado como un integrista radical.

Sus enemigos le acusan de ser el responsable de la división de la resistencia musulmana. Ambos dirigentes andan por la cuarentena, estudiaron en Kabul, militaron en organizaciones islámicas a finales de los sesenta y tienen un sentido político fuera de lo común y que ahora, más que nunca en el pasado, está siendo puesto a prueba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de abril de 1992