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De Comisiones a la 'marcha negra'

La MSP cumple 75 años de agitada historia

Cuando el año próximo la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) celebre su septuagésimo quinto cumpleaños aún quedará en la retina de todos la imagen de una fila interminable de mineros recorriendo a pie los 500 kilómetros que separan la comarca de Laciana y Madrid. Sin embargo, en su memoria histórica hay recuerdos imborrables, como ser el germen de Comisiones Obreras o haber construido el entrañable ferrocarril de vía estrecha Villablino-Ponferrada, cuyas máquinas de vapor dejaron de funcionar, tras 61 años de vida, en mayo de 1980.

Corrían los últimos meses de 1918 cuando José Luis de Ussía y Cubas, conde de los Gaitanes, decidía hacerse cargo de la explotación de las minas de carbón de la comarca leonesa de Laciana y fundar una empresa denominada Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), con un capital social de 30 millones de pesetas. La intención inicial era explotar no sólo los yacimientos de Villablino y sus alrededores, sino de aprovechar los pozos de Ponferrada.Este primer esquema tuvo bastante éxito. En pocos años, la MSP tendió sus redes no sólo por León, sino por Asturias, con la famosa mina de La Camocha. En poco tiempo se convirtió en la primera empresa minera privada de España y logró que bancos como el Central, el Santander o el Pastor concentraran hasta un 40% de su capital, aunque la gestión la mantuviera la familia Ussía. Eran los años felices; años de intensa actividad social e industrial; años en los que, por poner un ejemplo, dio sus primeros latidos Comisiones Obreras.

Sin embargo, la eclosión del petróleo como energía sustitutoria de finales de los sesenta hizo tambalear los pilares de la empresa, que, sólo gracias a la crisis del petróleo de 1973, se logra salvar temporalmente. Pero los problemas estaban ahí y sus consecuencias -que no sólo afectan a los 3.000 trabajadores de la MSP, sino a los casi 15.000 habitantes de la comarca de Laciana- se desatan en los ochenta.

El 11 de mayo de 1980 desaparece uno de los símbolos de la MSP, el ferrocarril de vía estrecha que unía Ponferrada y Villablino desde 1919. En marzo de 1985 se produjo la dimisión del conde de los Gaitanes, después de la negativa de los sindicatos a aceptar un severo ajuste laboral y económico tendente a solventar una deuda que ya se elevaba a 7.000 millones de pesetas, más de la mitad de los cuales se debían a la Seguridad Social.

La tensión entre la empresa y los sindicatos, la pérdida de dirección y la falta de un plan claro colocan a la MSP en el disparadero de las pérdidas: 1.700 millones en 1988, 800 millones en 1989. Además, los bancos ya han abandonado la nave y las tensiones entre los nuevos máximos accionistas se disparan. El presidente, Manuel Cabrera Kabana, y el director general, Alfonso García Argüelles, asumen el control de la empresa ante la desesperación del empresario leonés Luis Vega, quien se autoproclama primer accionista de la MSP. Mientras tanto, y tras bastantes problemas, se comienza a negociar un nuevo plan de viabilidad que culmina en 1990, y con el que la MSP debería entrar en beneficios en 1993.

Este plan, que había conseguido poner paz por fin en la Minero, se quiebra a principios de 1992. La dirección de la empresa anuncia que va cerrar el pozo María y que, inevitablemente, la plantilla debería reducirse en unas 300 personas.

Tras la sorpresa inicial, los mineros de la MSP volvieron a sacar su orgullo, y ocho de ellos se sumergieron a 297 metros bajo tierra para expresar su protesta. El resto de sus compañeros maquinaron una costosa, dolorosa, pero brillante iniciativa. "Iremos andando desde Villablino hasta Madrid. Total, sólo son 500 kilómetros". Cuatro días después (el 8 de marzo), todos en la carretera. Ampollas, sudor, solidaridad, y Madrid en 18 días.

Esta original protesta, unida a la ya tradicional del encierro -que ha durado 50 días-, parece haber arrancado un principio de compromiso que paralice el ajuste de personal y mantenga la actividad, aunque nadie las tiene todas consigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de marzo de 1992