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La plaza de Chinchón será pintada de verde

La plaza de Chinchón se vestirá de verde claro. El toque final a las obras de restauración -el color- ha resultado más polémico incluso que la discusión sobre el acceso de coches al recinto. El arquitecto restaurador, Salvador Pérez Arroyo, propuso recuperar el color azul que vestía la plaza en el siglo XVII. Ese tono procedía de una mezcla que se empleaba entonces para repeler los mosquitos. La pócima podía ser útil ahora, en cambio, para atraer más turistas a una plaza que tendría un cierto aspecto de cuento de hadas. Pero los técnicos han aceptado finalmente el gusto de los vecinos, que la quieren pintar de verde, el color que tenía hasta ahora.

Los vecinos de Chinchón (localidad de 4.000 habitantes) se dieron cita ayer en su plaza 'Mayor. La emisora Antena 3 Radio había montado un referéndum sobre la propuesta del restaurador (avanzada en EL PAÍS del jueves 12 de marzo). Los chinchoneses se acercaron al Ayuntamiento desde las doce hasta las 13.30. Allí apuntaron en una papeleta su color preferido y la depositaron en una urna.Y como sobre gustos no hay nada escrito, no sólo el verde -que fue el preferido, con 263 votos-, o el azul, que gustó a 12 personas, se convirtieron en protagonistas. También los hubo que apostaron por el color madera (59 votos). Incluso el rojo y el amarillo fueron otros tonos que eligieron tres y un vecinos, respectivamente. Catorce chinchoneses decidieron no concretar tanto y escribieron en sus papeletas "verde o madera".

Los primeros en dejar su opinión comentaban sus gustos. Así lo hizo una vecina de 74 años, que, un poco desconcertada, decía: "He votado verde en contra de mi voluntad, porque me han dicho que sólo se puede votar verde o azul. Yo hubiera preferido el madera".

Otros, como los dueños de un comercio de la plaza, a pesar de no ser de Chinchón, también se acercaron. "Nosotros hemos votado verde, porque nos lo han aconsejado los vecinos de la plaza". Otro vecino dijo ante las cámaras de Telemadrid: "Eso de pintarla de azul sería la risión de todo el mundo".

Hubo quien se desplazó desde Madrid para participar en el referéndum. Es el caso de Pepe Sánchez, nacido hace 83 años. Junto con algunos amigos chinchoneses de su quinta, comentó: "Hemos votado por el verde, que es esperanza".

Queda sólo la pintura

A partir de las 12.30, los niños comenzaron a acercarse para dejar su opinión, mientras se mostraban entusiasmadós por salir en la tele (una unidad móvil recogía el referéndum) o hablar en la radio. Hasta esa hora no habían podido hacerlo, porque, a pesar de sugerir en su colegio que pudieran tointarse la mañana libre para bajar a votar, los profesores consideraron que había que cumplir el horario de clase.Mientras, los 11 obreros de la empresa Construcciones y Restauraciones Rafael Vega, SL, que está llevando a cabo la ejecución de las obras de restauración de la plaza, seguían trabajando con total normalidad. Macario González, jefe de obra, comentaba: "No se puede dar una fecha sobre cuándo terminará la remodelación. Queda sólo la pintura, pero nos vemos los impedimentos que nos van a poner los restaurantes, que hasta ahora no han colaborado mucho con nosotros y se quejan de las molestias que les ocasionamos".

Al margen de la polémica, lo que se puede asegurar casi con total certeza es que la plaza de Chinchón recuperará su color verde. Fernando Olave, aparejador de esta restauración, adelantó a EL PAÍS que "el domingo se decidió hacer unas pruebas con distintos tonos de verde en algunos pies derechos y zapatas de los claros". Los pigmentos ya están encarga dos, y la próxima semana los vecinos podrán opinar sobre estas pruebas.

Olave comparte la opinión del arquitecto Salvador Pérez Arroyo acerca de lo preocupante que es ahora el problema del tráfico: "Estuve comiendo el sábado en Chinchón y la plaza parecía un zoco. La gente tomaba el vermú entre coches".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de marzo de 1992

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