Primavera

Cuando uno pasa la noche en la selva oye las voces de todas las fieras y es difícil distinguir si ellas se aparean o se matan porque los aullidos de dolor y de placer son idénticos. Bajo las estrellas tan limpias de aquella reserva de África , los predadores producían un terrible griterío; también se sentía la honda ebullición de todos los insectos. Era primavera. Los virus, los mosquitos y las hormigas la celebraban con la misma pasión que mueve a los poetas. Desde las panteras a los grillos, todo el mundo estaba en acción cumpliendo las leyes de la naturaleza con el sexo y con las garras, todo el mundo tal vez menos yo, que quería ser feliz sin tener que molestar a nadie. Dentro de la mosquitera leía entonces el mismo libro que estoy leyendo en la cama esta noche del viernes, y el fragor que generaba aquella acumulación de animales en la reserva no se distingue del que en este momento libera el fondo de la ciudad. En la sabana, el j9veii Masa¡ estaba comiendo un trozo de pollo y en el firmamento azul había un halcón que lo vio. El ave rapaz se precipitó desde lo alto y, pasando como una ráfaga junto al rostro.del muchacho, le arrebató la comida cuando éste ya la tenía entre los dientes y el picotazo le arrancó también parte de los labios. Esta tarde he visto a unchacal que se ha llevado el bolso de una anciana con este procedimiento, y el grito que acaba de dar ahora una mujer en la calle después del chirrido de unos neumáticos no sé si ha salido del terror o de la fiesta. La primavera es una norma que .también rige los crímenes hasta acompasarlos a la subida de la savia. Las bacterias están muy excitadas con el deseo de ser felices, y los asesinos se vuelven líricos en este tiempo. Los tigres van repantigados en los taxis leyendo la cartelera de espectáculos. Los bares repletos de búfalos, los sótanos traspasados de música donde bailan los ciervos, los descampados llenos de cazadores, el asfalto poblado sólo de sombras, son igualmente naturaleza. Así suena la ciudad esta noche mientras leo a Séneca y todos los insectos fermentan.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma

Archivado En
Últimas noticias
Magalhaes abandera la revuelta del Arsenal en la agónica defensa del liderato
Del despliegue en el Caribe a la captura de Maduro: así fue la escalada militar que culminó con el ataque de Estados Unidos a Venezuela
Joan García, de principio a fin de un derbi para el Barça
Un excelso Joan García brilla y resiste el ruido del derbi: “Es uno de los mejores porteros del mundo”, le elogia Flick
Lo más visto
- Última hora del ataque de Estados Unidos a Venezuela, en directo | Trump asegura que Washington gobernará Venezuela hasta que haya “una transición segura”
- La Delta Force, la unidad de élite del ejército estadounidense que ha capturado a Maduro
- La lotería perdida y hallada de Villamanín
- La primera imagen de Maduro detenido y los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela
- El ataque de EE UU en Venezuela abre una nueva época de intervenciones en América Latina




























































