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Dos etarras asesinan de dos tiros a bocajarro en la cabeza a un guardia civil en Algorta

El guardia civil José San Martín Bretón, de 49 años, fue asesinado ayer por dos individuos que le dispararon dos tiros en la cabeza cuando se dirigía a su domicilio en la casa cuartel de Algorta, en Getxo (Vizcaya). El atentado se produjo en la esquina de la plaza Villamonte a las 14.40, a unos 200 metros de la casa cuartel. Dos testigos presenciales aseguraron que, tras disparar, uno de los terroristas gritó "¡Gora ETA!' pistola en mano. Segundos después, los asesinos se introdujeron en un vehículo y huyeron del lugar, abandonando el coche en una calle cercana. El Gobierno Civil atribuyó sin dudas el atentado a los dos liberados del comando Vizcaya de ETA que aún permanecen en activo.

El guardia civil volvía a la casa cuartel cuando fue abordado por los dos terroristas, uno de los cuales le disparó a bocajarro en la cabeza, según fuentes del Gobierno Civil de Vizcaya. San Martín murió en el acto. Tras disparar, los dos etarras huyeron en un Ford Fiesta granate, B1-2723-AU, que tenía la matrícula cambiada, según fuentes oficiales.Poco después del asesinato, varias mujeres, una de ellas esposa de otro guardia civil, sufrieron un ataque de nervios en la misma calle. Un testigo que bajó de su casa tras oír las detonaciones afirmó que junto al cuerpo se encontraban "varias mujeres muy alteradas".El Gobierno Civil de Vizcaya facilitó una primera versión, según la cual la esposa del agente asesinado había tenido que ser trasladada a un centro hospitalario tras sufrir una crisis cardíaca al presenciar el crimen. Posteriormente, el Gobierno Civil rectificó y señaló que el agente caminaba solo cuando fue tiroteado. Su esposa tuvo que ser trasladada al hospital civil de Basurto con un ataque de nervios al ser informada. Fuentes de este centro confirmaron que habían atendido a una mujer con un fuerte choque nervioso y que fue dada de alta a media tarde.Gritos de '¡Gora ETA!'

Al menos dos testigos presenciales coincidieron en afirmar que, tras el asesinato, uno de los etarras gritó "¡Gora ETA!". Gloria, encargada de la pastelería lkea, situada en la esquina opuesta de la plaza, confirmó esta versión: "Oí dos disparos y uno de los individuos gritó Igora ETA'. No sé si eran jóvenes, porque no me dio tiempo a ver nada, pero seguro que fueron dos disparos y que gritaron eso".

Una señora mayor que se encontraba en las inmediaciones no pudo facilitar más datos. "La verdad es que para cuando hemos llegado la cosa estaba ya hecha. No hemos podido ver nada, sólo el cuerpo sin vida del señor", manifestó.

Los dos terroristas abandonaron el vehículo en la calle de Kasune, cercana a la plaza donde se produjo el atentado. Equipos de desactivación de explosivos del Cuerpo Nacional de Policía inspeccionaron el automóvil para comprobar si contenía algún artefacto, aunque no hallaron nada.

Pasadas las 15.45, la jueza que se desplazó a la plaza de Villamonte para instruir las primeras diligencias ordenó el levantamiento del cadáver. La zona estaba ya acordonada y protegida por miembros de la Ertzaintza (policía autonómica vasca). En el lugar donde cayó el cuerpo del guardia civil había un enorme charco de sangre. Un helicóptero de la policía vasca sobrevoló durante unas horas el municipio de Getxo.

15 años en Euskadi

José San Martín Bretón estaba casado y tenía dos hijos, uno de los cuales es guardia civil y se encuentra destinado en Logrofío. El otro se halla cumpliendo el servicio militar en Cádiz. El agente asesinado, de 49 años, era natural de Logroño. En un pueblo de La Rioja se celebrará hoy su entierro tras el funeral en Bilbao. San Martín Bretón llevaba 15 años destinado en el País Vasco y trabajaba en las oficinas del cuartel del instituto armado en La Salve (Bilbao), según fuentes oficiales.

El asesinato de ayer, el 150 cometido por ETA en nueve atentados en lo que va de año, coincide con la detención por parte de la Guardia Civil de otros cinco presuntos colaboradores de la infraestructura del comando Vizcaya, lo que eleva a 36 el número de detenidos en la última operación contra este comando. La coordinadora Gesto por la Paz ha convocado un centenar de concentraciones silenciosas de repulsa.

Por otro lado, unas 1.500 personas asistieron ayer en el cementerio santanderino de Ciriego al entierro de Antonio Ricondo Somoza, de 27 años, tercera víctima del atentado etarra del día 19, informa Jesús Delgado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de febrero de 1992

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