Wall Street no está para bromas
La debilidad de los planteamientos inversores en los mercados bursátiles es tan amplia que una buena noticia de carácter local no es argumento suficiente para conseguir que varíen las expectativas. Si algo podía puntuar este año en el quehacer inversor, era la bajada de los tipos de interés, y el Banco de España procedió en la mañana de ayer a un recorte de un cuarto de punto en el precio oficial del dinero. La tibia reacción de la Bolsa plantea dos interrogantes, la primera referida al descuento más que sobrado del dato -tal vez insuficiente- y la segunda al necesario acompañamiento del entorno, y Wall Street no está para bromas.La jornada tuvo dos partes bien diferenciadas, con un impacto puntual del recorte de tipos y las dudas posteriores, agravadas por una apertura a la baja en Wall Street que llegó a ser de 40 puntos.En cualquier caso, se ha demostrado la imposibilidad de un mercado alcista basado exclusivamente en los acontecimientos internos. Respecto de éstos, los recientes escándalos no parecen ser una buena referencia, al menos para atraer inversión externa.
Al final, y gracias a que el mercado norteamericano puso freno a su caída inicial, el índice de Madrid perdió sólo 0,81 puntos, lo que pone en duda la consolidación del nivel del 260%.


























































