Cartas al director
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Arcadas

Leo en EL PAÍS del pasado día 6 que el juez de vigilancia penitenciaria de Zaragoza, Ramón Vilar Badía, ha admitido a trámite la queja de un preso de ETA recluido en la cárcel de Huesca porque el director del centro no atendió la petición del recluso para que le fuera servido en la cena "tres chuletas de vaca de 800 gramos cada una -poco hechas-, ocho kilos de mejillones de roca y un bote de tabasco".Releí la noticia tratando de buscar la firma de algún humorista especializado en el humor más negro que me sacara de mi estupor. Pero no, al contenido de la página 16 se le podía calificar de todo menos de chistoso.

Me entran ganas de vomitar, y no sólo por el hecho de imaginar cómo reaccionaría mi estómago si tratara de engullir algo parecido a lo que el etarra pedía.

Mientras medito lo anterior, cinco personas saltaban destrozadas por los aires, sin duda a manos de algún asesino fuerte y rebosante de salud, que tal vez haya cenado opíparamente a costa del bolsillo de los mismos que acaba de matar.

La rabia, el asco y la impotencia es tanta que ahora ya no puedo contener las arcadas-

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de febrero de 1992.

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