Crece la desconfianza
Sin que hayan mediado malas noticias, la Bolsa ha retomado la orientación negativa como consecuencia de la desconfianza de los inversores ante la situación económica general. De nada ha servido que las expectativas sobre el IPC, a publicar hoy, sean medianamente positivas y permitan, a medio plazo, ciertos ajustes a la baja en los tipos de interés. Todo parece indicar que son los datos negativos -como las últimas cifras sobre desempleo- los que tienen una mayor y más puntual influencia en el comportamiento del dinero. En el parqué los comentarios empiezan a centrarse en el debate surgido en el seno del partido en el Gobierno, más por explicar a posteriori el comportamiento del mercado que por la posible influencia que ejercen sobre éste. El caso es que tan sólo esa sensación de desconfianza aparece como argumento válido a la hora de justificar el descenso de la Bolsa. El volumen negociado se ha quedado por debajo de los 10.000 millones de pesetas efectivos en el mercado continuo y el índice tuvo que acudir a la mejora del cierre para evitar un nuevo recorte de más de dos puntos. Aun así, la ruptura de soportes aparece otra vez en el horizonte y, por ahora, se ha perdido el terreno ganado en la reacción técnica del pasado viernes. El indicador de la Bolsa de Madrid pierde 1,94 puntos.


























































