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Crece la marea de protestas vecinales y acciones incontroladas contra la droga

Las espontáneas movilizaciones de vecinos contra focos de tráfico de droga están adquiriendo en las últimas jornadas tintes de violencia, frente a los que Gobierno e instituciones han expresado ya su preocupación. Las iniciativas, sin embargo, han superado los límites de las grandes ciudades donde surgieron -Madrid, Barcelona y Valencia- y se extienden tímidamente a provincias como Santander, Orense o Murcia. Frente a estos hechos, las autoridades adoptan medidas policiales contra los manifestantes, pero hasta ahora no actúan especialmente contra los focos denunciados.

En Madrid, los incidentes registrados estos días en. el barrio de Villaverde contra un proyectado asentamiento gitano se concretaron ayer en que los niños de un colegio público no asistieron a clase por la negativa de varias madres a mezclar a sus hijos con los escolares gitanos y, por la noche, en una multitudinaria manifestación que congregó a unas 16.000 personas de los barrios madrileños del Sur bajo el lema No a la droga.

Hasta el momento, la zona donde mayor violencia se ha registrado ha sido en el barrio valenciano de la Malva-rosa. El lunes, la policía cargó contra una concentración vecinal y la batalla campal provocó 35 heridos, dos de ellos graves. Anoche, cuatro jóvenes de ultraderecha que acudieron a la Malva-rosa con cócteles mólotov y bates de béisbol "para ayudar a los vecinos", según sus propias palabras, fueron denunciados por personas del lugar a la Policía Local, que los detuvo.

Entretanto, el ministro del Interior, José Luis Corcuera, relacionó ayer directamente la eficacia policial en la lucha contra el narcotráfico con la aprobación por el Parlamento de la Ley de Seguridad Ciudadana en sus actuales términos, es decir, conservando los artículos más polémicos, que permiten la retención de ciudadanos para su identificación y la entrada en domicilios en determinadas circunstancias.

Corcuera mostró su rechazo a las patrullas vecinales contra la droga. "La única actuación posible de los ciudadanos es colaborar con las Fuerzas de Seguridad del Estado", puntualizó el ministro.

Páginas 15 a 18 y Madrid / 1

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de octubre de 1991

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