80 llamadas, 80 'noes'
La fuerte presión de inmigrantes que está recibiendo España en los últimos años, consecuencia de su despegue económico, ha sacado a Ia luz la escasez de instalaciones que ayuden a solucionar las necesidades más inmediatas de los extranjeros que llegan en situaciones precarias y que está iniciando justo aquello que el Gobierno quiere evitar, los 'guetos'. En pueblos y barrios de Madrid y Barcelona se están formando concentraciones miserables ante la falta de posibilidades para encontrar otros acomodos. A esto hay que añadir la total falta de planes sobre alojamiento, integración cultural y sanidad.Turistas y personas cualificadas de los países industrializados aparte, la imagen de los extranjeros empieza a asociarse a las de delincuencia y mendicidad entre los españoles. Ni siquiera logran que les alquilen viviendas dignas. Quizá un caso muy ilustrativo sea el ocurrido con 90 personas alojadas en un centro de acogida de extranjeros que está situado en la Casa de Campo, en Madrid, que este verano tenía que ser desalojado para poder repararlo y pintarlo.
Ante la escasez de plazas en otros centros similares, se iniciaron contactos con ochenta pensiones de Madrid para proceder a la instalación temporal en ellas de los que estaban en los albergues. La operación se organizó entre la Cruz Roja y la delegación del Gobierno en Madrid. Según fuentes de esta última, no se consiguió que ninguna de las pensiones conectadas garantizara plazas para dichos inmigrantes. Esto a pesar de que el pago estaba garantizado, porque se disponía de un fondo de 10 millones de pesetas aportado por el Instituto Español de Emigración.
Tras la colección de negativas, la solución fue la instalación de este grupo de inmigrantes en un albergue municipal para mendigos, que en verano registraba una baja ocupación.
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