Evolucionar
María Rosa y su Ballet Español
Suite de danzas. Música de Albéniz,
Granados, Antonio Amaya y Chaquetón. Coreografías de Antonio, María Rosa, Victoria Eugenia, Cristina Hernando, Juan Manuel Lillo y José Ortega.
Cantaores: Chaquetón y El Caobo.
Guitarristas: A. Amaya, J. Torres y F. Mejía. Centro Cultural de la Villa. Madrid, 18 de septiembre
El Centro Cultural de la Villa abre una brecha necesaria a favor de la danza española con este ciclo, que incluye tres nombres de su historia reciente. Sería importante que a Luisillo, María Rosa y Antoñita Moreno les siguieran otros artistas que sin duda ofrecen interés.María Rosa es asidua de este centro desde hace años y demuestra ser una buena empresaria, pero continúa empecinada en capitalizar los bailes a parejas y ser el motivo de amoríos y reyertas tópicas, prestando una imagen escénica que no le favorece. Su espectáculo en conjunto practica un españoleo superficial. El rompe y rasga que abunda en las coreografías de Antonio y la misma María Rosa -braceos, manoteos, paseíllos y desplantes- sustituyen las posibilidades de tratar seriamente las músicas o de mostrar la belleza formal y la riqueza de pasos que tiene el baile español.
Ahondar en las raíces o instigar otras imaginaciones ayudaría a la evolución artística de esta compañía. El Puerta de tierra, de Victoria Eugenia, o La fragua en Triana, de Juan Manuel Lillo y José Ortega, confirman esa posibilidad y permiten lucirse a Maribel Martín, Lillo y al veterano José de los Ríos.
Un poco de autenticidad haría desaparecer también la espantosa ambientación y los micrófonos del honorable Chaquetón. El espectáculo tendría más momentos brillantes, como el de la nueva jota montada por Pedro Azorín, La más famosa.


























































