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Dos presos "muy peligrosos" atan a sus guardianes y huyen del barco que los trasladaba desde Canarias

Santa Cruz de Tenerife

Juan Redondo Fernández, de 28 años, y José Tarrío González, de 24 años, dos presos calificados como "muy peligrosos" por el Ministerio de Justicia, se evadieron en extrañas circunstancias del transbordador J. J. Sister, de Transmediterránea, que los conducía desde Tenerife a Cádiz. El barco, que había salido de Canarias en la tarde del viernes, llegó al puerto andaluz a las 21.30 del domingo sin los dos reclusos. Se baraja la posibilidad de que éstos hubieran descendido a tierra, confundidos entre el pasaje, tras haber maniatado a los dos guardias civiles que los custodiaban en el traslado. Los agentes han sido expedientados por falta muy grave. Las Fuerzas de Seguridad del Estado montaron ayer un fuerte despliegue policial en la provincia de Cádiz.

La fuga de los dos reclusos se produjo "momentos antes" de la arribada del barco al puerto de Cádiz, según informó ayer el Gobierno Civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, citando fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz. Redondo Fernández y Tarrío González forzaron la puerta de la celda-camarote y redujeron a los guardias civiles que los escoltaban. Según informó el delegado de la compañía Transmediterránea en Canarias, Héctor de Armas, "los dos camarotes que ocupaban los presos reúnen las condiciones de seguridad exigidas por el Ministerio del Interior". Las puertas de estos habitáculos son blindadas y poseen mirillas de seguridad para que sus ocupantes se comuniquen con el exterior. Están situados en una zona aislada del resto del pasaje, en la popa del barco y bajo cubierta. Los dos guardias civiles viajaban vestidos de paisano en otro camarote contiguo al de los reclusos, del que sólo les separaba un pequeño rellano.Los dos presos quemaron, según todos los indicios, la trampilla de la puerta blindada, pudiendo salir así al exterior del camarote-celda. Luego se dirigieron a la habitación de los dos guardias civiles, a quienes cogieron por sorpresa. Los agentes fueron maniatados y encerrados en uno de los dos camarotes habilitados para los presos. El transbordador J. J. Sister hizo escala antes de llegar a Cádiz en los puertos de Las Palmas, de Gran Canaria, y Arrecife, de Lanzarote. Es poco probable que los evadidos bajaran a tierra en estos puntos de atraque ya que para ello hubieran tenido que exhibir la tarjeta de embarque, razón por la cual las investigaciones se han centrado en la provincia andaluza.

Fuentes del funcionariado de la prisión Tenerife 2 mostraban ayer la "indignación del colectivo" por la fuga de los peligrosos reclusos.

Ambos habían sido sometidos últimamente a un régimen de vigilancia estricto en el módulo número 1 de aislamiento de Tenerife 2, del que sólo salían para ir una hora al patio. únicamente estaba autorizada la apertura de sus celdas individuales para facilitarles comida o para llevarlos a la ducha, siempre en presencia del jefe de servicio y de uno o dos funcionarios. Además, eran sometidos a cacheos diarios de celda y revisión de barrotes. Sus pertenencias habían sido reducidas al mínimo imprescindible y se les había prohibido cualquier contacto con el equipo de tratamiento. Fuentes sindicales de Tenerife 2 barajaban ayer la posibilidad de que "el intento de fuga del pasado mes de julio hubiese sido preparado por los dos reclusos para provocar que los trasladaran a la Península en barco con el fin de llevar a cabo una evasión perfectamente planificada".

Redondo Fernández y Tarrío González fueron autores, a finales de julio pasado, de un secuestro de 17 personas (algunas de ellas, funcionarios de prisión), con las que se atrincheraron durante 19 horas en la cafetería de Tenerife 2, una cárcel de máxima seguridad situada en una zona boscosa aislada del municipio de El Rosario. Los amotinados terminaron rindiéndose incondicionalmente. Concretamente, Redondo Fernández, a quien se le considera el cabecilla de dicho incidente, es uno de los 19 presos más peligrosos de España, según el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) de Instituciones Pen ItenclarÍas. Ambos reclusos eran conducidos ahora, en régimen de tránsito, a la prisión Puerto 2, en El Puerto de Santa María (Cádiz).

A Badajoz y Valladolid

El destino final de Redonclo Fernández, cuya conducta había sido calificada por Justicia. como "muy mala", era la prisi.ón de Badajoz. Tarrío González había sido destinado a la prisión vallisoletana de Villanubla. Éste iba a ser conducido el pasado lunes desde Tenerife 2, pero su salida en barco se demoró hasta el viernes para hacerla coincidir con la de Redondo Fernández. En el mismo transbordador viajaban además otros dos presos: Ramón Humberto Cacique Rarnírez, alias Héctor Chivita Rodríguez -para comparecer ante un tribunal en Barcelona por delito de narcotráfico-, y el británico William Humphreys, para ser extraditado desde Madrid. Ambos, según fuentes de Tenerife 2, renunciaron a seguir a sus compañeros.

"Un hombre sin escrúpulos" y un lector de Góngora

Juan Redondo Fernández es un "hombre sin escrúpulos", según fuentes de la prisión Tenerife 2. El día del motín, en julio pasado, en este centro penitenciario no dudó en advertir, en tono amenazador, a una psicóloga de la cárcel: "Estoy preparado para matar". Fue condenado a un total de 72 años de prisión por varios delitos de robo, atentado a agentes de la seguridad y quebrantamiento de condena. Se fugó en tres ocasiones de varias cárceles españolas y lo intentó en ocho oportunidades, sin éxito. Ha sido reiteradamente protagonista de desórdenes colectivos y agresiones a funcionarlos de prisión.

El día de su fuga del transbordador J. J. Sister vestía camisa blanca, pantalón oscuro y se cubría su cabeza rapada al cero con un gorro de béisbol. La piel de su cuerpo es muy blanca y usa gafas graduadas con montura metálica. La Guardia Civil le buscaba ayer en Jaén por la circunstancia de que nació en Linares hace 28 años.

Redondo Fernández fue enviado a Tenerife 2 hace algo más de mes y medio. A los 15 días de su llegada se hizo notar organizando un secuestro de 17 personas en la prisión, para lo que contó con la colaboración de su compañero en el módulo de aislamiento, José Tarrío González. Éste, natural de La Coruña, de 24 años, ingresó en prisión hace cuatro anos para cumplir seis meses de condena por un delito de hurto. En la actualidad cumplía condena de 18 años y seis meses de arresto mayor por delitos de homicidio y robo.

Tarrío González estuvo implicado en el asesinato de un recluso en la prisión de Zamora, y en Tenerife 2, donde había sido recluido hace pocos meses, pinchó a un funcionario. Sin embargo, quienes le trataron en este centro penitenciario señalan que es "una persona con inquietudes" a quien le traicionan sus cambios bruscos de temperamento. "Es un perfecto ciclotímico; igual está hablando tranquilamente contigo que la emprende, de súbito, a golpes con todo lo que encuentra".

Asesinato y Shakespeare

Tarrío González es de mediana estatura, enjuto, de piel morena, pelo negro y descuidado, ojos oscuros, cara alargada y mentón pronunciado. Su prenda de vestir favorita es el chándal deportivo. Sus lecturas preferidas son la poesía de Góngora y el teatro de Shakespeare. Reciéntemente había solicitado que se le facilitara una antología de teatro clásico y libros sobre el régimen interno de Instituciones Penitenciarias.

Tarrío González fue auxiliar de biblioteca en Tenerife 2. A él se le atribuye un manuscrito dirigido a Cristina Almeida, que fue redactado durante el motín de Tenerife 2 de julio pasado, en el que solicitaba a la diputada que promoviera la creación de una comislón parlamentarla para investigar las condiciones de vida en las cárceles españolas, a las que calificaba como "un infierno y un lugar de odio". Su labor mediadora en aquel conflicto fue importante para que el mismo no tuviera un desenlace fatal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de agosto de 1991

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