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Las comisarias improvisan barreras para evitar atentados con coches bomba

El Cuerpo Nacional de Policía ha solicitado ayuda al Ayuntamiento de Madrid para que le facilite jardineras, barreras metálicas y placas señalizadoras de tráfico con los que formar un cinturón de seguridad en torno a las comisarías y evitar así un posible ataque con coche bomba. Este plan comenzó a ponerse en marcha tras el atentado etarra en que el pasado mes de junio estalló frente a la comisaría de San Blas. Sin seguir directrices concretas, unas dependencias han instalado barras con cadenas, otras se han rodeado de vallas y la de Carabanchel ha levantado un parapeto con coches viejos.

El Ministerio del Interior no ha cursado a las unidades policiales asentadas en Madrid ninguna instrucción concreta sobre las medidas a tomar para impedir ataques terroristas, aunque hace unas semanas cursó órdenes para que se extremasen los sistemas de protección coincidiendo con el reciente viaje de los Reyes al País Vasco.A finales del pasado mes de julio, Segismundo Crespo, delegado del Gobierno en Madrid, pidió al primer teniente de alcalde del Ayuntamiento , Luis María Huete, la máxima colaboración municipal para dotar a la comisarías de elementos de protección.

Los mandos de cada una de las comisarías están estableciendo el dispositivo que consideran más adecuado para reforzar la seguridad de sus edificios, según fuentes del cuerpo. En la sede de la Jefatura Superior de Policía, situada en la calle de Leganitos, se han colocado unos 15 metros de valla metálica para impedir el estacionamiento. Algo similar se ha hecho en la comisaría de la estrecha calle de la Luna, "donde resulta muy difícil adoptar otras medidas diferentes".

El jefe de la comisaría de Carabanchel cortó al tráfico un tramo de 30 metros de la calle de Carcastillo, que desemboca en pendiente ante la fachada principal del edificio. Para ello ha sido levantada una especie de muralla formada por coches viejos. En breve, el Ayuntamiento colocará unos grandes maceteros que sustituirán a la barrera de automóviles. Además, dos agentes con escopetas vigilan desde una terraza.

La comisaría de Fuencarral, establecida en un fondo de saco de una calle del barrio del Pilar, ha sido rodeada con unos pivotes enlazados por unas cadenas de hierro. En las inmediaciones de la oficina de Arganzuela, todo se limitará a colocar unas placas de prohibido aparcar.

Los responsables de la comisaría de Retiro, en la descendente calle de Huertas, han empezado a poner un coche semicruzado en la calzada para obligar a los automovilistas a separarse de la fachada de la oficina policial.

Frente a la comisaría del distrito de San Blas, que el pasado 23 de junio fue parcialmente destruida por la explosión de un coche bomba teledirigido, el Ayuntamiento ha colocado unas vallas metálicas con el fin de impedir el aparcamiento.

Fuentes policiales consideran acertado que se adopten medidas para reforzar la seguridad de sus edificios. Pero los mismos medios han criticado que no exista un plan serio, diseñado conjuntamente por especialistas, y que el dispositivo se haya dejado a la responsabilidad de cada comisario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de agosto de 1991

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