Cartas al director
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Invierta en cursos de verano

No sabiendo qué hacer con la gran cantidad de dinero que me sobra (problema de cualquier estudiante de hoy), decidí invertir 12.000 pesetas (una propinilla) en uno de los cursos de verano de El Escorial. Y resultó ser una de las mejores inversiones de mi vida, ya que estas 12.000 pesetas me permitieron:- Comprobar que éste es uno de los primeros países en cuanto a desorganización.

-Ver cómo cualquier coindiencia entre el programa anunciado y el real era un regalo que nos hacían.

- Admirar el brillo de la ausencia del director del curso.

- Descubrir que habían elegido el nombre del curso, Arquitectura e identidad urbana, por no llamarlo Mari Pili y su familia se divierten, más inmediato. No tuvo nada que ver con el contenido.

- Dar la bienvenida a todos los que inmediatamente se enteraron de que la entrada era, de hecho, gratis. No se pidió ni un solo día el carné de los cursos (pero queda muy bonito en la agenda).

- Desear buen provecho a los becados, mientras se nos impedía a los oyentes pasar a su coqueto comedor, a pesar de las 12.000 pesetas, y sin posibilidad (¡ya puestos!) de pagar un sencillo menú.

- Agradecer que por una cerveza, un café y cuatro suculentas pastitas sólo nos cobrasen 625 pesetitas.

- Añadir a mi selecta biblioteca un bello ejemplar y realmente útil, de más de 500 páginas, con el programa de todos los cursos de este verano, y en el que le correspondía al curso al que yo iba hasta tres páginas...

¿Para qué seguir? Espero haberles dado pistas sobre las inversiones más rentables: Cursos Villapalos, conocidos allá donde vamos.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 26 de julio de 1991.

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