El enroque de la inversión
El descenso de la tasa de descuento anunciada ayer por el gobernador del banco central de Japón y sus consecuencias inmediatas sobre el índice industrial Nikkei iban a poner las cosas en una senda inmejorable al inicio de la semana. Finalmente, todo quedó en aparente animación y mejora de las disponibilidades psicológicas de la inversión; predisposiciones únicamente mentales, porque las dinerarias mantuvieron la reserva de la semana pasada. El enroque del dinero destinado inicialmente a la inversión en los mercados financieros es incuestionable en todos los frentes y aparece como especialmente alarmante en el caso de la renta variable. Para justificar el escasísimo reflejo de los mercados españoles, algunos operadores se remitían a que la génesis de la recuperación era sólo aparente. Argumentaban que Japón está sumido todavía en el estupor del último escándalo financiero y el Kabuto Sho (como se conoce a la Bolsa de Tokio) tardará mucho tiempo en recuperar el pulso febril de su actividad. Los Nomura, Nikko, Daiwa o Yamalchi (bancos de inversión nipones) han perdido parte de su credibilidad, y como consecuencia de ello se están frenando los trasvases de fondos hacia otros mercados, como el español.


























































