Vuelve el estilo Woodstock
El nuevo recorte del mercado está empezando a modificar las conductas de los bolsistas que se refugian en la creatividad que les puede proporcionar la planificación del futuro a medio plazo. A la postre, la persistencia en el goteo, ha convencido a los más agresivos que es aconsejable evolucionar hacia una reimplantación del llamado estilo Woodstock, una especie de modelo de conducta en los negocios -muy en boga al final de los años sesentas y que tuvo ramificaciones estéticas muy diversas- en el que priman factores de menor potencialidad mercantilista como el análisis, el intelecto y la integridad.A la vista de los volúmenes tampoco parece que el cambio de ciclo vaya a favorecer las operaciones bajistas porque apenas se producen reactivaciones en corto con la posibilidad de recuperar terreno. El dinero ha perdido olfato y en los oráculos más profundos se va fraguando una hipotética ulterior ola compradora coincidiendo, cuando llegue el momento, con los precios bajos en pleno verano. Mientras tanto, a la bolsa le están faltando día tras día esos conmovedores treinta segundos que dan esperanza a las amas de casa al hilo de los hits de moda en el pequeño mundo soñador de cierta publicidad.


























































