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El 'caso Naseiro' no deja huellas

El PSPV-PSOE conserva su hegemonía en el Parlamento autónomo. No sólo mantiene sus excelentes resultados de 1981, sino que gana dos escaños y se coloca a las puertas de la mayoría absoluta. Estos resultados aseguran la presidencia de la Generalitat para el socialista Joan Lerma, que la desempeña desde 1983.El otro vencedor es el Partido Popular (PP), que pasa de 25 a 30 diputados en las Cortes valencianas. Es el que saca mayor provecho del descalabro que experimenta el CDS. Los centristas pasan de ser la tercera fuerza política en la Comunidad Valenciana a convertirse en extraparlamentarios. La ambigua política de pactos, tanto en el Parlamento autónomo como en los grandes ayuntamientos, y la fuga de dirigentes hacia otros partidos han estado en la raíz de la crisis del CDS. A los populares, sin embargo, no les ha afectado el llamado caso Naseiro, en el que se vieron implicados varios cargos públicos. Su cabeza de lista es Pedro Agramunt, ex presidente de la patronal.

La derecha regional de Unión Valenciana (UV) mantiene los seis escaños que obtuvo en Valencia y logra representación parlamentaria por primera vez en Castellón. Entretanto, Izquierda Unida incrementa en dos sus puestos, pese a que, en esta ocasión, acude en solitario, sin coligarse con los nacionalistas de Unitat del Poble Valencià (UPV). Ni este último partido ni Los Verdes logran entrar en el Parlamento autónomo, al quedar por debajo del 5%.

El fracaso del CDS se repite también en el Ayuntamiento de Valencia, donde se libra una encarnizada batalla política para obtener la alcaldía de la tercera ciudad (le España. De este modo, la suma de concejales del PSOE, que obtiene 14, y de Izquierda Unida, que logra tres, puede permitir a Clementina Ródenas seguir presidiendo el consistorio, si se alcanza un pacto entre las dos formaciones.

El tirón de la candidata popular, Rita Barberá, ayuda a comprender el ascenso de los conservadores, que pasan de siete a 10 ediles, mientras que Unión Valenciana pierde uno de sus actuales siete escaños. La disputada alcaldía de Valencia, depende, por tanto, del porcentaje de abstención que se registre el próximo día 26, así como de las tendencias de voto de la última semana. En realidad, la campaña se ha centrado en la ciudad de Valencia, donde la derecha cuenta con posibilidades de alzarse con la alcaldía. Mientras PP y UV han movilizado a fondo a sus electorados, los socialistas insisten en que la ciudad continúe en manos de un gobierno progresista.

Las cuatro grandes formaciones políticas han concedido una extraordinaria atención a la capital valenciana, por la que han desfilado el secretario general del PSOE, Felipe González; el presidente del PP, José María Aznar; el coordinador de Izquierda Unida, Julio Anguita, y, el presidente del CDS, Adolfo Suárez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de mayo de 1991