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Reinos de taifas

La llegada de Mario Conde a la presidencia de Banesto desató una auténtica revolución en la estructura de La Unión y El Fénix. Dependía, y aún hoy la situación sigue así en muchos puntos de España, de agentes libres con categoría de subdirectores regionales, que eran propietarios de la cartera. Este esquema, utilizado también en otras compañías, era especialmente sangrante en el caso de la filial de Banesto. Este conjunto de subdirectores llegaron a poner en auténticos bretes a la dirección de La Unión y El Fénix. En más de una ocasión estuvieron al borde del plante colectivo. Otro dato significativo de esta situación es que en determinadas ciudades, el puesto de agente llegó a ser hereditario, lo que daba lugar a situaciones verdaderamente complicadas.No obstante, a lo largo de los dos últimos años, el objetivo básico de la gestión de su consejero delegado, Felipe Pujol, ha sido recuperar la titularidad de la cartera, casi siempre a golpes de talonario elevados, e instrumentar su red a base de sucursales directamente dependientes de la central.

Los rectores de la aseguradora afirman que el objetivo de recuperar el control de la compañía tiene como único fin reordenar la empresa y dotarla de una estructura moderna que sustituya a la tradicional, cuya estructura asfixiaba su rentabilidad llegando a una situación de esclerosis. Sin embargo, otras opiniones apuntan a que este movimiento responde a la estrategia de Conde de reorganizar la compañía para, después, deshacerse de una buena parte de ella, cuando no del todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1991