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Tribuna:

La insoportable levedad

Fuertes aplicaciones en el grupo bancario y toda suerte de fuegos de artificio Fiscales definían en la última sesión de la semana un volumen de ensueño y un ritmo casi frenético. Fue el triunfo de la escenografía porque en realidad las líneas de inversión no llegaron a saturarse a pesar de la expectativa que había levantado el cierre eufórico de Wall Street anteanoche, hora peninsular española. Las dos últimas sesiones de la semana han venido a destronar, más si cabe, todas las hipótesis sobre la fijación de precios en el mercado. Las distorsiones actuales ponen en ridículo a la escuela de Lausana, a los pensadores vieneses del siglo pasado y a los sabios económetras que pueblan hoy las universidades norteamericanas.Se consolidó ayer un cambio de tendencia. Estamos en una fase alcista que, sin embargo, puede durar lo que tarde en pasar el corto invierno de esta gélida primavera. Las cotizaciones son un castillo de naipes a pesar de la euforia de la próxima tasa de inflación muy favorable, que se descuenta abiertamente, y de la absoluta convicción general de la bajada de tipos en julio. Los analistas consideran que la levedad de los cambios es función directa de los resultados trimestrales, que desde luego no se anticipan halagüeños.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1991